Hace unas semanas se anunciaba un secreto a voces. La #FIFA sancionaba sin fichajes, durante dos periodos, a dos clubes españoles. Real Madrid y Atlético eran castigados por los mismos motivos que en 2014 el F.C Barcelona ya fue sancionado por el máximo organismo internacional del fútbol.

 

En los tres casos, la FIFA establece la base de la sanción la realización de contrataciones de menores, violando la normativa de la FIFA. En concreto el artículo 19 del Reglamento y Estatuto de transferencia de jugadores. Que, en resumen, prohíbe las transferencias entre clubs de menores a excepción de tres situaciones:

  • Cambio de domicilio de los padres por motivos ajenos al fútbol
  • Jugadores entre 16 y 18 años con nacionalidad pertenecientes a la Unión Europea (UE) o al Espacio Económico Europeo (EEE) con una serie de obligaciones por parte del club acogedor:
    • Proporcionar formación escolar o capacitación #Futbolística adecuada en los mejores estándares nacionales.
    • Proporcionar educación suficiente para una futura salida profesional vocacional no ligada al futbol.
    • Asegurar la asistencia algo jugador de la mejor manera posible, dándole unas condiciones óptimas para la vida.
    • En relación a su inscripción, aportar toda la información a la asociación con respeto al cumplimiento de estas condiciones.
  • El jugador vive a una distancia menor de 50 km de la frontera nacional, y el club de la asociación vecina está también a una distancia menor de 50 km de la misma frontera.

 

Con base en esto, los clubes habrán incumplido sin ninguna duda la normativa. Pero a pesar de saber que han al futbol.violado una normativa y tener el conocimiento justo de derecho internacional para saber que las sanciones están bien aplicadas y no hay excusa posible, sigo pensando que es la FIFA la que ha actuado mal.

 

Aquí los verdaderos afectados y a los que la organización ha olvidado son los niños y adolescentes que han visto cómo sus, posibles, sueños truncados por la “correcta” actuación de una  organización que, puestos a recordar, su presidente electo está suspendido por su propio comité de ética, debido a conflicto de intereses y gestión desleal.

 

Ambas sanciones están bien aplicadas. Pero mientras a unos se les sanciona personalmente a otros se sanciona al club, como debe ser, pero como efectos colaterales se han “sancionado” a los jugadores afectados. No nos vamos a engañar, a cualquier persona medianamente aficionada al fútbol le viene un gran club a buscarlo y son pocos los que rechazarían la oportunidad.

 

En el caso hay tres partes implicadas, el club, la familia y el jugador. Es bastante obvio que no hay ningún club que obligue a la familia o al jugador a ir a jugar para ellos, el club ofrece la oportunidad y es el jugador y en última instancia los tutores de este los que finalmente deciden. Sí, sé de sobra que hay muchos padres que viven sus frustraciones a través de sus hijos. Lo he visto con mis propios ojos. Hace 14 años que estoy vinculado al fútbol base y no han sido pocos los que creen a su hijo como el futuro Balón de oro.

 

Para evitar esto, está el club, que debe proporcionar tanto educación como posibilidades futuras en caso que el hijo no tenga futuro en el fútbol, luego ya hay buenos estudiantes y malos estudiantes, pero aquí ya no es el club el que puede hacer más, el club proporciona una buena formación.

 

Sé que es un tema complicado y que más para analizar las política de fichajes de los grandes clubes europeos, pero en mi humilde opinión, creo que en muchos casos estas políticas son más beneficiosas que negativas o como mínimo, en ningún caso pueden ser tratadas de esclavitud infantil o comercio de menores como se pudo escuchar con la sanción del Barcelona (2014). Creo que un mejor punto de vista individual por parte de la FIFA iría mejor. Sí la vida del infante mejora, no sé por qué esta mejora debería ser sancionada.

 

Marc Pérez Muntanyola #Barcelona FC