Se llevó a cabo la entrega del “Balón De Oro” en Zúrich, Suiza, donde de antemano y debido a un inocente error, se sabía el ganador del más esperado galardón de la noche. Lionel Messi se levantó con su quinto premio al mejor jugador del mundo, una increíble marca que lo mantiene como uno de los mejores jugadores de #Futbol que ha existido en la historia del deporte. Hasta aquí todo muy bien, abrazos, sonrisas, fotografías, moda, cuerpos atléticos y mucha diversión en uno de los destinos más caros para vivir y visitar alrededor del mundo.

Pero a la par de estos eventos que hacen la delicia de los amantes del deporte más seguido en el orbe ¿no existe algún aficionado que cuestione la falta de legalidad y actos de corrupción que han expuesto a la FIFA? ¿No sienten alguna decepción de admirar un deporte que a nivel profesional ha dado muestras de ser el más fácilmente manejable?; como ex aficionado del futbol veo muchas cosas cuestionables y que antes no veía o más sinceramente, no quería ver, porque era el deporte que me despertaba pasiones, el que me hacía quedarme en casa y el que me daba una oportunidad de molestar a otros aficionados por el equipo al que animaban.

Año tras años vemos a nivel internacional infinidad de partidos, 90 minutos de juego, a veces de calidad y otras veces no tanta pero que siempre es empañado por decisiones arbitrales cuestionables que afectan directamente al marcador, porteros, defensas, mediocampistas y delanteros que se “caen” al suelo como fulminados por disparos de arma de fuego debido al más ligero roce de un jugador contrario. Y así es, así se juega, a engañar al árbitro esperando conseguir una oportunidad de gol cada vez más cerca de la portería rival. Y obviamente el equipo afectado reclama, pero a la primera de cambio los papeles se inviertan y el antes perjudicado se transfigura en verdugo haciendo uso de los mismos medios sucios que juzgaba unos minutos atrás.

La gente, ahora lo entiendo, no quiere darse cuenta de estas inconsistencias, la gente sólo quiere celebrar goles sin saber si eran válidos o no, la gente no le da importancia al recoge-balones que antideportivamente busca ganar tiempo al no entregar el esférico al jugador contrario, la gente no se indigna si un claro fuera de lugar no se marca porque es a favor de su equipo, la gente no ve todas las anomalías que abundan en el futbol porque simplemente no quiere verlas.

Es eso, no desean abrir los ojos a la realidad

Y ante las recientes suspensiones de los ejecutivos, ahora desterrados de la FIFA, Michel Platini y Joseph Blatter, no se cuestiona nada. Estos realmente poderosos hombres fijaron el futuro del #futbol durante los últimos 34 años, a base de sobornos decidieron sedes mundialistas, manipularon eliminatorias y eligieron qué equipos asistirían a los torneos de la Copa del Mundo… simplemente es cuestión de recordar el gol de Thierry Henry en el Francia vs Irlanda que puso a los galos en Sudáfrica 2010, ni siquiera se puede considerar como polémica la jugada ya que fue una clara mano dentro del área que se vio en todas y cada una de las repeticiones grabadas desde cualquier ángulo. Es decir, ya todo estaba decidido.

En fin, los devotos dirán que ellos aprecian la belleza del fútbol, la magia del deporte, los dribles, las chilenas, los disparos de media y larga distancia, que el talento de un jugador o la grandeza de un club no la decide ningún directivo, a su equipo lo apoyan desde pequeños porque es el equipo que le inculcaron sus padres y aunque me cuesta creerlo, puede que sea cierto, la gran mayoría apoya desde “la cuna” y también sé, que a la par del mundo trágico y caótico en el que vivimos se necesita una vía de escape y existe la posibilidad que millones y millones de personas no estén equivocadas.