Mañana viernes se celebrarán en Zurich las elecciones que van a designar al presidente de la #FIFA para los próximos cuatro años en una votación que se prevé clave para el futuro del futbol internacional.

Tras varios meses de escándalos por corrupción que han salpicado a los máximos dirigentes de la mayor parte de las confederaciones, la votación de mañana se presenta como el evento más importante para la FIFA desde su fundación en 1904. A ella acudirán cinco candidatos, aunque todas las quinielas se centran en dos de ellos: el suizo Infantino e Ibn Khalifa, el candidato de Bahrein. Ambos se disputan la presidencia del máximo órgano futbolístico mundial, que busca mejorar su imagen tras las convulsiones a que se ha visto sometida en los últimos tiempos.

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Trabajando en ese sentido se convocó una comisión de reformas cuyas conclusiones van encaminadas a vaciar de atribuciones la figura presidencial, cuyas labores se dirigirán a desempeñar funciones representativas. En la práctica, siempre que se aprueben las modificaciones recomendadas, será la secretaría general y las distintas comisiones de control quienes dicten las transformaciones a efectuar.

 

Una de las claves del proceso serán los votos de las confederaciones asiática y africana que, a priori, votarán por Khalifa. Infantino parece tener los votos europeos y suramericanos asegurados, pero no serán suficientes si las demás federaciones abogan por el bahreiní. En cuanto la confederación africana –cuyo presidente, el camerunés Issa Hayatou, ha sido expulsado del COI por las sospechas de corrupción- nadie se atreve a asegurar su voto.

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En relación a la asiática Khalifa parece tener un apoyo más seguro, aunque puede que el príncipe jordano al-Hussein –el candidato apoyado por la UEFA en las elecciones del pasado año- pueda llevarse alguna de sus papeletas.

Así las cosas, todo indica que la volátil confederación africana será la clave para acceder a la silla presidencial, siendo sus 54 votos determinantes para ver en que portería entra finalmente la pelota.