El Juventus Stadium fue el escenario del partido de ida de los octavos de final de la UEFA Champions League, entre los equipos más poderosos y representativos de Italia y Alemania, la Juventus de Turín y el Bayern München.

La ‘Vecchia Signora’ saltó al campo dispuesta a controlar los embates de los teutones, y a tratar de nulificar su toque de pelota, sin embargo los de Massimiliano Allegri se vieron replegados por la avalancha roja que intentaba adueñarse del partido desde el primer minuto. Guardiola sentó a Ribéry de inicio, buscando la velocidad y sorpresa de Douglas Costa por izquierda, apoyado por Thiago Alcántara, Vidal y Kimmich, y acompañado adelante por la mortal dupla Müller-Lewandowski.

Desde el inicio mismo de las acciones, los bávaros se adueñaron no solo de la pelota, sino del partido, y arrinconaron a los albinegros en su propio reducto, forzando a Bonucci, Barzagli y Lichtsteiner a multiplicarse en su primer cuarto de cancha para evitar el daño proveniente del otro lado de los Alpes.

El equipo escarlata estableció las condiciones del cotejo y sostuvo un diálogo incesante con la pelota durante la gran mayoría del enfrentamiento, los locales lucían ordenados no obstante, pero el fuego les llegaba por todos los flancos; el eterno Buffon, a sus 38 años seguía liderando la zaga piamontés y dignificando la profesión de arquero ante uno de los equipos más poderosos del orbe.

Mandžukić era el hombre que de manera solitaria buscaba perforar la meta de Neuer, pero rápidamente y en un abrir y cerrar de ojos, los pupilos de Guardiola rebasaban la media cancha y encendían las alertas en el campo de la Juve. En las gradas estaba Conte, el seleccionador italiano, atento a este duelo que tuvo a los aficionados con el grito en la boca, y que posicionaba a los bávaros como claros dominadores de la primera mitad, con tres cuartos del tiempo llevando la decisión del partido.

Las llegadas constantes del Bayern, lograron romper el empate al minuto 43, con una escapada del neerlandés Robben por el corredor de la derecha, que largó un centro a segundo palo donde apareció Douglas Costa para ceder la pelota en dirección al manchón de penalti, para que Müller de pierna derecha diera el pase a la red y abriera el tanteador y lograra su gol número 17 en este torneo.

Para la segunda mitad, la película cambió muy poco, Allegri hizo ingresar a Hernanes por Marchisio, pero a los diez minutos del lapso complementario, Robben saca un zapatazo de pierna izquierda que se cuela en el palo más lejano de la portería de Gianluigi Buffon, para poner 2 a 0 el marcador y encaminar aparentemente a su equipo a una valiosísima victoria en campo ajeno. Ocho minutos después, y tras el cambio de planteamiento de los ítalos, que decidieron buscar el descuento cuando menos, el argentino Dybala aprovechó un magistral pase de Mandžukić y se paró frente a Manuel Neuer para vencerlo por abajo y a primer poste; el partido no estaba decidido.

Los alpinos sacaron del baúl todo el armamento y comprometieron a los alemanes con cambios de frente y llegadas por ambos sectores culminadas en el centro, pero atajadas por un agrandado Neuer, que sacó con un manotazo un disparo de Cuadrado, que ya buscaba la red. Bayern busca el contragolpe para liquidar el partido pero el medio campo turinés apretó los dientes y sacó el agua del pozo cuantas veces se requirió. Allegri sustituyó a Khedira por Sturaro y a Morata por Dybala, movimientos que le redituaron porque fue la dupla recién ingresada la que cocinó el tanto de la igualada al minuto 76.

Enseguida, ambos equipos se enfrascaron en una lucha en medio campo, que propició las amonestaciones de Morata y de Vidal; sin embargo los cartones no se movieron más y los locales sacaron un empate con sabor a victoria, que les permitirá viajar a Baviera con más tranquilidad el próximo miércoles, cuando se decidirá esta electrizante eliminatoria. #Futbol #Europa #Champions League