Llegó la noche clave para que los jugadores del Augsburg escribieran sus nombres con letras doradas en los anales de la historia de ese modesto equipo alemán, después de haber conseguido un empate a cero goles en casa durante el partido de ida por los dieciseisavos de final de la UEFA #Europa League, frente a la escuadra inglesa con mayor número de galardones internacionales, el Liverpool FC.

Anfield se vistió de rojo y no dejó ‘caminar a solas’ a sus hombres, la grada se entregó a la causa roja y disfrutó de un partido que por momentos tuvo acciones interesantes, pero cuya característica fue más bien la de excesiva cautela por parte de ambos clubes.

Markus Weinzierl intentó un partido atrevido desde el pizarrón, sabedor de que esta oportunidad se vestía como la idónea para colocar en un escalafón cualitativamente más alto al equipo a cuyo cargo está, y aunque su clasificación en la Bundesliga lo posiciona actualmente por debajo de la mitad de la tabla, su valentía y desparpajo frente a uno de los equipos referentes del viejo continente fueron notables.

Los jugadores locales estaban obligados a no dejar marcar al rival, y es que un gol germano habría obligado a una respuesta doble para poder trascender esta instancia, ya que la igualada sin anotaciones conseguida la semana pasada en feudo bávaro, representaba una ventaja inherente para los jugadores albos.

Muy conscientes de esa situación, y alentados por más de 40 mil gargantas, los jugadores de Jürgen Klopp salieron con motores encendidos, pero con las precauciones necesarias para ajustar el partido a sus necesidades, apelando a la experiencia aplastantemente mayor, en relación con sus rivales de esta noche.

No pasaron ni cinco minutos cuando se cometió una falta dentro del área visitante, para que el francés Turpin señalara el punto desde las 12 yardas y colocara la posibilidad inmejorable de adelantarse para los locales. James Milner tomó el esférico y pateó abajo a la izquierda de Hitz, que se lanzó correctamente pero no alcanzó a desviar el cobro del inglés, cuya colocación fue de lo mejor.

Y en retrospectiva fue una pena que el gol se anotara tan temprano, porque después vinieron casi 90 minutos de desorden, inoperancia, precauciones y falta de claridad por parte de ambos equipos; se llegaba con nerviosismo y sin la solvencia técnica para mandar la pelota adentro de los marcos, pero quizá debiéramos censurar más al Liverpool por no hacerse del partido y por perder todo el ritmo; en cambio los jugadores del Augsburg sabían que ese gol encajado no tenía mayor trascendencia ni afectación en sus aspiraciones si ellos lograban anotar un gol cuando menos.

Liverpool jugaba ya el rol del visitante, a contragolpes por las bandas y esperando clarear por segunda ocasión la portería teutona, lo que les podría haber redituado en mayor tranquilidad para manejar el partido, en caso de que los alemanes lograran marcar un gol, ya que las insistencias visitantes no cesaban pero se diluían conforme se acercaban al área roja.

Para la segunda mitad, el cotejo se ralentizó, surgieron algunos golpes y vinieron las cartulinas amarillas, además los movimientos de jugadores intentaron modificar el estado rígido que se vivía, pero no lograron mayor beneficio para ninguna de las dos escuadras; Liverpool tenía el pase virtual a la siguiente fase pero tenía que poner su atención en evitar ese desesperado gol que buscaban los alemanes, en función de que el tiempo ya no les habría alcanzado para marcar un segundo tanto, y no querían jugar prórroga ya que el domingo entrante enfrentan al Manchester City en Wembley por el título de la Capital One Cup.

Todavía se jugaron 5 minutos de tiempo agregado y los visitantes tuvieron dos oportunidades más para marcar, pero no tuvieron puntería. Partido que finalizó 1 a 0 esta noche y en el marcador global, para impulsar a los coterráneos de Lennon y McCartney a los octavos de final de la UEFA Europa League. #Futbol