A nadie le gusta que se retiren, pero si los grandes ídolos del deporte deben irse, lo ideal es que sea en la cima del éxito, cuando sus capacidades aún están al cien por ciento, para recordarlos con sus mejores jugadas. Sin embargo, tomar la decisión es quizá lo más difícil en la vida de un profesional y aunque Peyton Manning, mariscal de Broncos de Denver, no se atreve a decir nada sobre su futuro, debería analizar su última temporada en el #Futbol americano de la #NFL para darse cuenta que éste es, precisamente, el momento justo para decir adiós.

Los números en la carrera de Manning son indiscutibles, pero sobre todo, lo que de él se reconoce es su liderazgo y la habilidad para detectar el peligro en la formación defensiva enemiga, con lo cual era capaz de modificar las jugadas en la línea con mucho éxito, además de una increíble precisión en sus pases.

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Pero todo eso apenas llegó a esbozarse en la temporada 2015 de la NFL. Por mucho, esta fue la peor campaña del mariscal desde que inició su carrera profesional en 1998 con Colts de Indianápolis, cuando sumó tres mil 739 yardas, completó 326 lanzamientos y acumuló 26 pases de anotación.

Retiro a la vista

Su mejor temporada fue la de 2013, su segunda con Broncos de Denver, cuando se despachó con cinco mil 477 yardas, 450 pases completos y 55 de touchdown. En aquel momento los récords caían uno a uno y el mundillo de la NFL pensaba que no había otra posibilidad para Manning que terminar con el anillo de Superbowl en su poder. No fue así.

Aquel juego por el trofeo Vince Lombardi ante Seahawks de Seattle fue un total desastre para el quarterback y su equipo. Empezó mal, con un safety en contra, y terminó peor, tras un contundente 43-8.

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Manning se notó desconcentrado, fue incapaz de ayudar a Denver a recuperarse, cometió un error tras otro.

El año siguiente no fue malo, pero el quarterback lucía claramente disminuido. Sumó cuatro mil 727 yardas y 395 lanzamientos, 39 de ellos de anotación, sin embargo, no pudo llevar a su equipo hasta el juego grande.

Llegó entonces la temporada 2015. Broncos se mantuvo en los primeros lugares con una ofensiva regular y un poco de ayuda de sus rivales en la Conferencia Americana. Manning, con 39 años de edad, jugó 10 de los 16 partidos y fue titular en sólo nueve. Por primera ocasión fue enviado a la banca por su pésimo rendimiento y aunque el equipo intentó disimular con el anuncio de una lesión, era claro que el jugador estaba en su peor momento.

El descanso le hizo bien. Regresó en la semana 17 ante Cargadores de San Diego y a partir de ahí mejoró un poco, lo justo para dirigir a un equipo cuya defensiva fue la verdadera clave para avanzar hasta obtener el preciado título de la edición 50 del Super Bowl.

Es claro que Manning no puede esperar mejor momento para irse.

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Su temporada apenas alcanzó dos mil 249 yardas, 198 pases completos y nueve anotaciones. Fue criticado por su bajo rendimiento, se le arrebató la titularidad, su actuación fue gris en su último partido y aun así, obtuvo su segundo Super Bowl.

Si regresa la próxima temporada, no hay forma de asegurar que aquello no acabe en desastre, pero si se retira ahora, nadie recordará lo negativo, sino todos sus récords, el privilegio de haber sido campeón con dos equipos diferentes y la hazaña de ser el único mariscal con 200 victorias en postemporada.

Así es como todos quieren recordar a un héroe y Manning debería aprovechar esta inmejorable oportunidad, para irse por la puerta grande. #Super Bowl