Hoy ha sido un día melancólico para el mundo del deporte. El encuentro entre el jueves santo y el fallecimiento se vuelven a encontrar, ahora, con Johan Cruyff.

Desde una progresión como entrenador, Cruyff rompió con dichas magnitudes y tomó al entrenador como una muestra de evolución contigua al juego. Un líder, no un jefe. Un genio, una mente sincronizada con el juego mismo. Rinus Michels exprimió al epicentro de una naranja mecánica de época. Johan es al #Futbol como Charles Darwin a la evolución biológica y su historia es caracterizada por la atención que le ponía al balón. El juego de posesión es consiste en ir generando superioridades a la espalda de la línea que te aprieta. Todo es más fácil si la primera salida de balón es limpia” (Juan Manuel Lillo) “El gol es consecuencia del juego”.

Llegó al Barcelona en el 74 como un portento futbolítico. Venía de levantar tres Copas de #Europa con el Ajax donde consiguió sus más grandes hazañas como futbolista. Sin embargo, el hombre, al agarrar un estilo, deja de ser el obrero y pasa a ser cultura. Cruyff ejecutó el juego de posesión, muchos lo intentaron antes pero ninguno lo supo realizar como el titánico tulipán. Como jugador, obtuvo 10 Ligas domésticas, 4 Copas Internacionales y 7 Copas locales. Llevó a Holanda a dos subcampeonatos mundiales e impregnó su estilo a su club alma mater.  

Como técnico, logró dar un golpe sobre la mesa ahora con el Barcelona. Un Barcelona del 3-4-3 conocido como el dream team. Los lanzamientos de Koeman, las recepciones de Laudrop, los desmarques de Stoichkov y los goles de Romario. Junto a Sir Alex Ferguson, un comedor de chicle porque masticaba al mundo cuando se le daba la gana. El moldeaba el juego y el juego -como tributo- se rendía a él. Aquella Copa de Europa en Wembley era la crónica de un homenaje anunciado, donde ni Gianluca Pagliuca ni Boskov pudieron detener el destino: ver al Barcelona de Cruyff campeón. 

En una senda con Pelé, Maradona, Di Stefano y Beckenbauer, el holandés brindó el futbol personificado en esencia, más funcional para el juego moderno. El sistema y las mecánicas de juego de el mago están más que activos y difícilmente son igualados en su total. Pep Guardiola es el aprendiz más avanzado de Johan, tanto así, que el catalán consiguió 2 títulos europeos con el Barcelona con la idea remasterizada del holandés.

El desparpajo del flaco rompió esquemas y el individualismo se transformó en potencia para la unión de fuerzas y superación de obstáculos. Si bien, Johan superó todos los baches futbolísticos y convirtió su nombre como concepto, no puedo vencer el partido más grande que fue el cáncer pero lo que no se pudo llevar fue lo más importante, el legado de que Johan Cruyff permanecerá en la senda de los campeones.  #Barcelona FC