Si se llegaba a dudar que el histórico equipo del Olympique de Marsella estaba pasando por una de sus peores crisis, con la estrepitosa derrota del día de hoy de 2-5 ante el Rennes, ya no hay ninguna sospecha.

El único equipo francés que ha ganado la Champions League (1992-93), sigue aumentando su racha negativa de seis meses sin ganar en el estadio Vélodrome. La última victoria fue el 13 de septiembre del 2015 con marcador de 4-1 contra el Bastia ante 67 mil personas, de las cuales, menos de la mitad acude hoy en día a recinto.

La derrota de hoy, no hace más que confirmar la preocupante situación en la que se encuentra el equipo que no encuentra paz ni en su técnico, ni sus aficionados, quienes curiosamente se organizaron días antes del partido para no entrar al estadio hasta el minuto 15 de la primera parte, mismo tiempo que se tardó el Rennes en marcar 3 goles.

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A parte de esto, el trabajo de su entrenador, el español Michel Gonzáles, no gusta nada a los seguidores ni a los directivos, ya que ha situado al equipo en la décima posición de la tabla general en la Ligue One con 39 puntos a 38 del líder y ya proclamado campeón París Saint–Germain y aún lejos del Niza que tiene 47 puntos en el cuarto puesto, que es el último que da un lugar para una competición europea, en este caso la #Europa League.

Si nos ponemos a pensar que un equipo de la capacidad del Marsella que tiene en sus vitrinas 9 ligas (la última en 2010), 10 copas de Francia, 3 copas de la liga y 1 UEFA Champions League, lleva 6 meses sin ganar en su estadio, tiene un record de 2 partidos ganados y 16 perdidos como local, está lejos de clasificar a una competición europea y demostrando un estilo de juego mediocre, podemos determinar que hay más de un factor para que pase esto.

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Uno de ellos es sin duda la falta de planificación para esta temporada; hace ya un año que sus mejores jugadores, el delantero André Pierre – Gignac y el mediocampista Andre Ayew salieron del equipo y no se han encontrado figuras que representen la ideología del equipo a excepción del portero Mandanda, que dicho sea, si no fuera por el francés el equipo hubiera recibido peores goleadas.

Del equipo que formó Marcelo Bielsa no queda absolutamente nada, ni los puntos, ni el rendimiento, ni los jugadores y claro está, ni la calidad técnica. Michel no ha hecho más que cavar su propia tumba desde el banquillo, aunque aun así, sigue sonando fuerte como un candidato firme para el Real Madrid la próxima temporada (siguen las terquedades de Florentino).   

Una restructuración a fondo es lo que necesita el Olympique de Marsella, volar cabezas si es necesario, que se traigan figuras de la capacidad del uruguayo Enzo Francescoli, con la tenacidad de Valbuena, con el instinto de Gignac, con la identidad de Papin y un técnico con la preparación de Didier Deschamps o del mismo Bielsa.

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Sin duda alguna, esta temporada esta pérdida, pero quedan siete jornadas para que los jugadores y el técnico le demuestren a la afición un poco de euforia, valor, capacidad, garra y respeto por los colores del alguna vez gigante de Francia. #Tendencias #Futbol