Cristiano Ronaldo es el mejor jugador de Europa. La MSN no carbura, el Barça está cansado y en su juego se nota cierta desidia. La caverna pide a Piqué que haga ahora los Periscopes y ensalza el ‘efecto Zidane’, como si el francés hubiera encontrado el secreto de la Coca-Cola. El 1-2 hizo tanto daño en Barcelona que aún se están preguntando cómo la banda de Florentino les pudo remontar, con uno menos, en tan solo media hora. Eso sí, o se vapulea el martes al equipo de Simeone o los jugadores de Luis Enrique pueden verse en una encrucijada que, conociendo a los medios, a los detractores y sus propios seguidores, huele a perros muertos.

Humo, humo y más humo. Los carros están preparados para subir cuando más convenga, porque si en el anterior artículo hablábamos de Alzheimer selectivo, en éste lo hacemos del morro y el oportunismo que rodea el panorama #Futbolístico actual. Para empezar, ni unos son tan buenos ni otros son tan malos. El Madrid del Zidane que quiere el balón, que presiona arriba y que juega al ataque, en el Camp Nou planteó un partido que lo hubiera firmado el mismo Roberto Di Matteo. Rancio y defensivo. Hasta el gol, el Real no vio portería, es más, ni se acercó a las inmediaciones de Bravo. Solo un chute de Benzema que pareció un ensayo. Tras el gol de Gerard Piqué, entonces el Madrid salió a flote viéndose al borde del precipicio. Marcó Karim, Cristiano la envió al palo en un contragolpe y marcó el decisivo, donde Alves y Bravo pudieron hacer más.  Premio el gran trabajo defensivo de los blancos y el orden táctico pero no nos vendan la moto que se mereció ganar. Por favor, seamos serios. El Barça sufrió más que el Madrid la jornada internacional, dónde muchos de sus puntales solo tuvieron 48 horas de descanso y aún así, con 10 puntos de ventaja en Liga y teniendo el partido más importante de la temporada en Champions, jugó mejor y le pudo ganar.

En resumidas cuentas, a los pupilos de Luis Enrique no se les conectó la cabeza con las piernas cuando iban 1-0, el conformismo se apoderó de ellos con el empate y eso desembocó en una derrota que para muchos es el principio del fin y para mi, una mera anécdota en un clásico que no determinó nada. Ni el Madrid hará doblete ni el Barça tenía el triplete ganado antes de jugar. Los partidos no se ganan con la camiseta pero sí que en el partido del sábado quedó patente una cosa, que unos celebraron la victoria como un título y otros saben que una flor no hace verano.

Las hachas se han vuelto a poner en alto, ya no es todo tan bonito y ahora es cuando toca subirse a un carro. Por una parte, algunos dramatizan con la derrota y ya escriben el cambio de ciclo. Por otra parte, otros creen que lo del sábado fue un tropiezo sin más, que este Barça se levantara como ha hecho en infinitas ocasiones y volverá a golpear encima de la mesa  para demostrar que es el único equipo capaz de rehacer la historia del fútbol. Escojan barco pero no tarden mucho que luego no habrá espacio para todos y entonces, Messi y compañía les pondrán en el que corresponde. #Champions League #Barcelona FC