Los casi 3 mil paneles de ETFE del Allianz Arena (Fussball Arena München, para efectos de la UEFA #Champions League), recibían vestidos de rojo al Atlético de Madrid, que estaba convencido de completar la obra que comenzó el miércoles anterior en su feudo.

A la cabeza de estos dos equipos, dos estrategas de características opuestas en los medios que emplean, pero no en los fines que persiguen; Josep Guardiola, con blasones de sobra en su currículo para colocarse entre los mejores técnicos de la historia de este deporte, siempre de la mano de la calidad y la estética, y Diego Simeone, cuyo trabajo se legitima de la mano del sudor y el overol colectivo, olvidándose casi siempre de las pinceladas artísticas.

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Así, estos dos equipos llegaban al majestuoso inmueble del norte de Múnich, con un marcador que favorecía a los del oso y el madroño, pero con poca claridad respecto a su eventual pase.

Si bien, el Vicente Calderón jugó como el duodécimo elemento durante los primeros 90 minutos de esta eliminatoria, la parcialidad bávara estaba decidida a colarse al campo, y hacer pesar la localía del equipo alemán jugando su propio partido. Evidentemente los primeros minutos suponían que los españoles tratarían de guardar la pelota y defenderse con ella, en tanto que para Guardiola, era imperativo robar la de gajos y lastimar cuanto antes, sin arriesgar el pase conforme avanzaba el reloj.

Los rojos empezaron asfixiando al rival desde el minuto 1, presionaban de manera sofocante y se distribuían estratégicamente de modo que las pelotas caían en sus zapatos todas las ocasiones, se filtraban con balón controlado a línea de fondo o intentaban de media distancia, hasta que después de una docena de arribos y de media hora de juego, Xabi Alonso cobró con atingencia un tiro libre y empataba el marcador global.

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Tres minutos más tarde, y bajo el apabullante dominio teutón, Giménez cometió falta dentro del área sobre Martínez, que fue señalada como penalti; oportunidad para el legendario Müller, que disparó sobre la derecha de Oblak, quien con las manos tapó el tiro y congeló las gargantas de la tribuna.

Para la parte complementaria las estrategias no cambiaron, sí algunos hombres pero pese a que parecía que había 15 elementos escarlatas en el campo, y uno que jugaba pero no aparecía (Lewandowski), a los 53 minutos Fernando Torres habilitó con inteligencia al galo Griezmann, que zafándose del fuera de juego encaró a Neuer y lo batió a primer palo por abajo para forzar dos goles más de los locales, y a partir de este momento el partido se volvió intenso y vedado para los cardiacos. El Bayern se cansó de llegar pero dejó la creatividad (y a Götze) fuera del esquema, a pesar de que a los 74 minutos descontó mediante una gran jugada de tres toques, que el errante polaco empujó a la malla con la cabeza; fueron 20 minutos desquiciantes para todos en los que los rojos empujaban y los azules se multiplicaban defendiéndose en un derroche de valentía y desgaste por evitar que cayera el tercer tanto alemán.

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Todavía al minuto 85 se pitó un penalti controversial a favor de los visitantes, que Torres calcó del ejecutado por Müller en el primer lapso, y que Neuer obstruyó emulando a su colega esloveno.

Simeone estiró su plantilla tanto como pudo; sus defensores secaron al demoledor ataque bávaro, sus mediocampistas contuvieron la distribución y sus atacantes tuvieron muy pocas oportunidades, pero vacunaron a los locales con una sola anotación, solidarizándose tácticamente con el planteamiento y demostrando que pueden no jugar tan bonito como el FC Barcelona o el FC Bayern München, pero justamente son estas dos instituciones las que mordieron el polvo ante los Colchoneros, escuadra que guste a quien le guste, y gane quien gane mañana, será un hueso muy duro de roer el 28 de mayo en Milán.

http://mx.blastingnews.com/deportes/2016/04/naufragio-cule-a-orillas-del-manzanares-00877401.html

http://mx.blastingnews.com/deportes/2016/02/psv-y-aleti-no-se-hacen-dano-00806563.html #Europa #FIFA