Pocas veces el fallecimiento de un deportista, merece tantos encabezados de primera columna a nivel mundial.

Ha fallecido un boxeador que a para muchos, principalmente para la gente joven de este planeta, puede parecer algo superficial debido a su falta de conocimiento.

Cassius Marcellus Clay, su nombre original, tras su fallecimiento es considerado el mejor boxeador de todos los tiempos de ese mundo tan salvaje para algunos, tan espectacular para otros, pero tan impactante como es el box.

A principios de los años sesentas del pasado siglo veinte, en un entorno mundial de cambios sociales con la era hippie, el hombre en la luna y la guerra de Vietnam, Cassius Clay llamó la atención mundial por su fortaleza, pero principalmente por su modo de pensar en contra de las leyes sociales establecidas.

Un hombre impactante por su físico impresionante de 1.91 metros de estatura y 94 kilos de musculo sólido, que hacía imponer su grandeza en el ring con la ligereza de una mariposa bailando, pero con una fortaleza impresionante en los golpes tan efectivos que hacia caer a los mejores boxeadores de su época.

Cassius Clay nació en Louisville, Kentucky en el año de 1942, iniciándose en el mundo del deporte del #Boxeo a la edad de tan solo 12 años.

Sin embargo, su salto a la fama mundial lo dio a los 18 años cuando se colgó de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma en 1960, dando así inicio a su leyenda personal.

Su brinco al mundo profesional después de los Juegos Olímpicos, estuvo bajo la tutela de su entrenador Angelo Dundee.

Su fama y reputación dio inicio cuando sus combates los ganaba por la vía del nocaut de forma espectacular. No había rival en los Pesos Pesados que le pudiera hacer sombra a este gran boxeador.

Este joven boxeador levantaba polémica en todas sus presentaciones televisivas y ruedas de prensa, al fanfarronear sobre su poder. Frases como “Soy el mejor” eran recurrentes en su vocabulario, con lo que dejaba muy en claro la seguridad personal que poseía debido a su excelente estado físico.

Se convirtió en campeón Mundial en 1964 a tan solo 22 años de edad, al vencer al boxeador Sonny Liston.

A partir de ese momento dejó de existir el joven Cassius Clay para convertirse en el nuevo Muhammad Ali, al cambiar su religión al Islam.

Sin embargo al desertar del ejército norteamericano y negarse a ir a la guerra de Vietnam, su carrera se vio interrumpida al ser arrestado por su negativa de alistarse al servicio militar, con lo cual le fue retirada su licencia de boxeador profesional durante cuatro años.

Su retornó a los cuadriláteros se llevó a cabo en el año de 1971, cuando se enfrentó al campeón de la categoría en ese entonces Joe Fraizer, iniciando así una rivalidad que llevaría al mundo entero a disfrutar cada uno de sus combates

Su rivalidad se repartió en tres peleas todas ellas dignas de pasar a la historia del boxeo mundial.

A tanta fortaleza, lo único que lo pudo derrotar fue la terrible enfermedad de Parkinson, que detuvo al gladiador ayudándole a pasar a la historia del mundo deportivo.

Descanse en Paz Muhammad Ali, el mejor de la historia. #Racismo