Ante la retórica pregunta ¿Quién es el mejor boxeador de la historia?

Mi respuesta es siempre la misma, Cassius  Clay, mejor conocido como Muhammad Ali. 

No sólo porque renunció al nombre de Cassius Clay por considerarlo un legado del pasado esclavista, al que fue sometida la raza negra.

No sólo por ser un peso pesado con la agilidad de ligero: “Me muevo como mariposa y golpeó como avispa”

No sólo porque venció al increíble George Foreman en la épica pelea The rumble in the jungle en Kinshasa Zahire.

No sólo porque se rehusó a pelear en la guerra de Vietnam, motivo por el que fue encarcelado y despojado de su título de campeón de los pesados.

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Muhamed  Ali, es, fue y será el más grande de todos los tiempos. Por el simple e inapelable hecho de ser el único boxeador que venció a Superman.

Una apacible mañana de 1978 el “American way of Life” se vio amenazado, y pese a que la guerra fría aun estaba calentita, esta vez no se trató de malvados comunistas. Y en una especie de premonición del cine de después de la Perestroika, la DC cómics, tuvo a bien ilustrar un tiraje en el cual los extraterrestres amenazaban con invadir la tierra; sin embargo a diferencia de los soviéticos, los marcianos guardaban mejores modales en el arte de la guerra, ya que en lugar de mandar a instalar bases  de misiles nucleares a Cuba, o de de enajenar las buenas conciencias con propaganda roja. Los extraterrestres tuvieron a bien convocar a una pelea entre su mejor guerrero contra el mejor exponente terráqueo.

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Como era de esperarse, Ali no tardó en alzar el guante. Y tenía lógica que el campeón del mundo de los pesos pesados fuera el candidato ideal para defender al planeta tierra de la amenaza extraterrestre. Pero en  ciudad metrópoli surgió otro contendiente: SUPERMAN, y si de Ali se decía que se movía como mariposa y pegaba como avispa, de este peleador  se decía que era “más rápido que una bala, más fuerte que una locomotora”.

Muhammad increpó a Superman diciendo que tampoco era de este planeta, que si había que defender a la tierra tenía que ser Muhammad  Ali,  un humano de sepa pura. Sin embargo el peleador de licras azules y calzoncillos rojos no se hizo aún lado e insistió en ser él quien enfrentara a sus paisanos extraterrestres.

Como ya lo había dicho, los extraterrestres tenían buenos modales, así que esperaron pacientemente a que los terrícolas dirimieran  quién era el peleador más indicado.

Los dos contrincantes firmaron un pacto de caballeros: SUPERMAN se despojaría de sus súper poderes y Ali se comprometió a enseñar  técnica de #Boxeo al hombre de acero.

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La pelea se pactó a 72 páginas a todo color, con guion de Denny O’ neil y dibujos de Neal Adams. En la portada estuvieron presentes celebridades de la talla de Frank Sinatra, Cher, los Jackson five, Andy Warhol, Batman, Liberace, Christopher Reeve, Linterna Verde, Johnny Carson, Ron Howard, William Conrad, Pelé, y muchas más, dentro de los que destacaron Lex Luthor y Don King sentados hombro con hombro, representando su papel de empresarios villanos.

La pelea tuvo el mejor récord de audiencia de todos los tiempos, se transmitió en vivo y en directo a todas las naciones de la tierra, planetas y galaxias circunvecinas. Desde que sonó el primer campanazo el oriundo de Krypton no hizo otra cosa que comer cuero. Una y otra vez entraban los golpes de Ali en el bien parecido rostro de SUPERMAN. Una y otra vez las piernas de Ali danzaban sobre el cuadrilátero evadiendo los golpes que lanzaba aquella bien formada mole de músculos.

El resultado quizá no fue el esperado pero si el más realista en términos de boxeo. Muhammad Ali se coronó como el más grande peleador del planeta tierra, venciendo a un improvisado Superman que nunca había saboreado las mieles de un recto a la mandíbula, las cosquillas de un gancho al hígado, ni el amor del  Nocaut.

Al final Ali obtuvo el derecho de enfrentar y derrotar al mejor peleador alienigena, convirtiéndose en el mejor peleador del universo.

Hasta Siempre, Ali (1942- 3 junio 2016)

#Comics #Derechos Humanos