Es más que una noticia que Portugal alzara el título ayer de campeón de la Eurocopa 2016. Jamás un país tan futbolero, con excelentes técnicos en el mundo entero (y que han hecho historia) con grandísimos jugadores a lo largo de las épocas, había logrado un trofeo importante a nivel de nación. Jamás en un evento como éste, de la magnitud continental que requiere, un equipo se había alzado con el máximo galardón, sólo ganando un partido en tiempo regular.

Y digo que es más que esa noticia, porque detrás de la copa se esconde la real. La eterna comparación, y ahora sí será dilatada en el espacio y el tiempo, entre Messi y Cristiano, entre las lágrimas derramadas por los dos en este verano, en la timidez de uno y la exuberante forma de arengar a sus compañeros del otro, entre el pie izquierdo o el derecho (para colmo, también un problema de la rodilla de Ronaldo, como ya lo tuvo Lionel en la temporada) entre si levantan títulos con la selección...

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ah no, perdón, ya este punto es ganado por el portugués. 

Ya se habla, se especula más bien, que el Balón de Oro es definitivamente del 7 del Madrid y Portugal. La prensa empieza su cabalgata de todos los años, a hundir a uno, realzar al otro, ese círculo vicioso que no termina ¿nunca? Cuando regrese el otoño, desaparezcan las fotos de los cracks en sus vacaciones, entonces si, y porque estará más cerca la votación, viviremos una de las cruzadas más encarnizadas, ya de ello estamos teniendo ciertos avances.

¿Qué pasará en realidad por la cabeza de los protagonistas? Imaginemos, tratemos de jugar a descifrar. En las fotos recientes de Messi, ya se le ve más despejado el rostro, la mirada es menos contraída, el sol acompañando su barba le sigue dando ese toque de padre de familia, que ha crecido, que se tiene que poner más serio, pero que no ha perdido las ganas de seguir el camino trazado, al menos el que decidió comenzar en la ciudad catalana.

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En las imágenes de celebración de Cristiano se siente la emoción, el saber que hizo historia de la buena, algo único, y que en enero tiene ya sitio en su casa la bola de oro deseada, aun cuando afirme que no es obsesión, todos, a coro, sabemos que miente dulcemente, porque si hay alguien más competitivo que Cristiano es quizás solo Méssi.

Y ¿qué sigue? Me atrevería a asegurar que asistiremos a la competencia más entrañable entre ambos. Nada comparado con lo que hemos visto, ha sido así a lo largo de la vida de estas, parece, que almas gemelas y ni aun cuando los dos estén llegando a la curva que baja, inexorable, terminará este duelo.

Falta mucho más por ver de estos dos monstruos del fútbol, muchas copas que alzarán todavía, muchas lágrimas de felicidad y dolor que derramar. Felicidades a Cristiano por cumplir uno de sus sueños, por su constancia, su fe. Al costado del terreno le espera Messi, reinventándose, para juntos, otra vez, echar a rodar la pelota que mueve el mundo. #Futbol #Europa #FIFA