La Champions ha vuelto. Ayer se disputaron dos partidos, correspondientes a la vuelta de los octavos de final, y el #Real Madrid y el #Bayern de Múnich ya esperan rival para cuartos. Españoles y alemanes imaginaban un desenlace cómodo en la eliminatoria, sin embargo ambos sufrieron durante algunas fases del encuentro para conseguir la clasificación.

Los madridistas se las prometían muy felices antes del partido, a pesar del ambiente hostil que tuvieron sufrir durante la noche previa en la que muchos aficionados napolitanos acudieron a las inmediaciones del hotel de los blancos a molestar a los jugadores. Los comercios y escuelas cerraron ayer sus puertas antes de tiempo para que todo el mundo pudiera disfrutar del choque.

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Todo eso, sumado a la pasión con la que se vive el fútbol allí, formó un cóctel explosivo de emociones.

La remontada napolitana no pudo ser

La afición del Nápoles rugió durante la primera parte y alentó a su equipo hasta conseguir el primer y único gol de los italianos (Mertens) en el minuto 24. Después del primer tanto, los italianos tuvieron el control total del partido, pero no supieron llevar a cabo sus oportunidades. El Madrid estaba roto, necesitaba el descanso como el comer, algo que precisamente le sobraba al Nápoles, descansar.

Durante los primero 50 minutos los merengues se pasearon por el campo, a excepción de un solitario disparo al palo de Cristiano Ronaldo, que tampoco tuvo una actuación muy destacable. En el minuto 51, en un saque de esquina, Sergio Ramos empató el partido (1-1) y su equipo, por fin, se liberó de la presión previa.

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Desde ese momento el partido resultó ser muy cómodo para los españoles y, en el minuto 57, Sergio Ramos repetía en una acción similar.

La clasificación la cerró Morata, que saltó al campo en los últimos instantes del partido, y anotó el tercer y definitivo gol (1-3).

El Bayern de Múnich, firme candidato a ganar la Champions

El Bayern de Múnich llegaba también con un resultado cómodo a su partido de vuelta. El Emirates esperaba a los alemanes que empezaron perdiendo el partido contra el Arsenal gracias a un solitario gol de Walcot en el minuto 19. Los ingleses pudieron aumentar la distancia, pero el colegiado decidió no pitar un penalti claro en el área del Bayern.

Con ese resultado se llegaba al descanso. El Arsenal necesitaba cuatro goles más para pasar a cuartos, pero llegó Lewandowsky a desbaratar todos los planes. En el minuto 55 anotaba el primer gol alemán, de penalti, y después llegaron cuatro más en el 68, 78, 80 y 85 (Robben, Douglas Costa y Vidal, respectivamente).

El Bayern celebraba su pase a cuartos de final con varios tweets al final del partido y se posiciona como un firme candidato para conquistar esta edición de la Liga de Campeones. En cuanto al Arsenal, ¿será el final de Wenger? El tiempo lo dirá.

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