Para muchos, el retorno de las transmisiones del Club Guadalajara a Televisa (por medio de su cadena de televisión de paga TDN) es un síntoma del final del proyecto de streaming creado por la directiva tapatía a mediados del año pasado.

Lejos de las polarizadas reacciones de afición y medios, se establece que la renovación de esta alianza es una muestra del fracaso de la plataforma Chivas TV. En principio, esta afirmación se apoya en especulaciones sobre la recuperación de las pérdidas generadas por este proyecto, saneadas con el pago por los derechos de televisación (30 millones de dólares, según barajan algunos columnistas en varios diarios deportivos).

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Al parecer, esta cifra resultó suficiente para reconciliar a dos bandos aparentemente enemistados hace menos de un año. La decisión del Guadalajara significó entonces un rompimiento muy importante respecto al tradicional modelo de difusión.

Ya desde la asociación de Pachuca y León con la televisión restringida, las cadenas de televisión abierta perdieron su monopolio sobre la producción de los partidos de la primera división mexicana. Sin embargo, sería la primera vez que se privilegiaría a un medio de comunicación relativamente nuevo: el internet.

Por esta situación, muchos apoyaron en principio la medida adoptada por Chivas. No obstante, al saberse propietario de sus transmisiones, los directivos debieron optar por establecer los elementos necesarios para difundir los partidos de futbol, dando inicio a uno de los proyectos más ambiciosos y debatidos en los últimos tiempos.

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La ruptura

El 21 de mayo de 2016, la directiva del Club Guadalajara anunció el nacimiento de su canal Chivas TV. Luego de resolver no renovar su contrato con #Televisa, la programación de la televisión abierta se quedó sin los juegos de local del cuadro rojiblanco.

Dos meses después, los principales retos de la nueva plataforma se presentaron en diversas vías. Por un lado, tuvo que lidiar con limitaciones tecnológicas, debido al rezago que aqueja al país respecto al acceso a internet y las velocidades de conexión disponibles en el mercado. Además, representó un desafío a los hábitos de consumo del aficionado de futbol, el cual generalmente se contentaba con encender el televisor para sintonizar un encuentro.

De este modo, no debía sorprender a nadie que las primeras transmisiones vieran dificultades en ambos sentidos. Por un lado, los números de suscriptores al canal durante los primeros meses fueron bajos (90 mil a mediados de julio, cuando dio inicio el Torneo Apertura 2016); además, se registraron fallas técnicas en la señal de Chivas TV.

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En particular se destacó la asociada con el juego entre Chivas y Atlas, en donde la señal en vivo sufrió retrasos, hecho que provocó una serie de demandas contra la plataforma. La consecuencia más relevante fue la sanción, por parte de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), correspondiente al pago de 5.6 millones de pesos por la falla del servicio de streaming.

Se sucedieron también varias notas en diversos medios de comunicación que hicieron un recuento de la recurrencia en las fallas reportadas por sus usuarios, principalmente a través de las redes sociales. Ya desde entonces, la marca Chivas TV quedó asociada con la ineficiencia.

Tal vez debido a ese estigma, los directivos del club optaron por abrir sus transmisiones. Se trató de dar a conocer a un mayor número de usuarios la nueva vía de consumo, al tiempo que se buscaba sanear algunas carencias tecnológicas mediante la asociación con empresas como Claro y Cinépolis. Aunque también, se afirma que las alianzas son reflejo de la necesidad por generar los recursos que antes le garantizaba su contrato de televisión.

Aun así, la libertad de contar con sus propias transmisiones ha dado a Chivas otros beneficios. Hoy, sin la intermediación de Televisa, el club es capaz de negociar los espacios publicitarios de sus encuentros y absorber todas las ganancias.

Los recursos siguen llegando a las arcas del club tapatío, aunque están cada vez más diversificados. Basta con consultar medios especializados como Forbes, el cual calcula que Chivas, aún tras su ruptura con la televisión, se mantiene como la franquicia de futbol más valiosa de México.

A fin de cuentas, el control de los derechos de transmisión [VIDEO] no es la única vía por la cual el futbol profesional genera sus recursos. Y, en todo caso, Chivas seguirá produciendo la señal de sus encuentros y, por lo tanto, será el único que decidirá sobre los canales de difusión y los costos de los espacios publicitarios de sus partidos. Con ello en mente, parece que la batalla iniciada por el Club Guadalajara no está del todo perdida. #FutbolMexicano #chivastv