El pasado fin de semana, fuimos testigos de dos clásicos del #Futbol mexicano dentro de los cuartos de final de la Liga MX. El primero celebrado en el norte entre Monterrey y Tigres. El segundo en Jalisco, entre Atlas y Chivas. Ambos enfrentamientos con altas expectativas debido a las instancias eliminatorias y por la rivalidad en los dos estados, pero para las aficiones de Rayados y Rojinegros, la historia fue totalmente otra, vieron a sus respectivos equipos morirse de nada.

En el primero de ellos, celebrado en la sultana del norte, el dominante desde el partido disputado en el Estadio Universitario, fue el equipo dirigido por Ricardo Ferretti.

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El resultado parcial de 4-1 fue la muestra del claro dominio felino y de su capacidad cuando se encuentran en liguilla. Para el partido de vuelta, con un marco pletórico puesto por la afición rayada y con una posible remontada historia de su equipo, las esperanzas de tener un partido con gran intensidad estaban por lo más alto, pero lo ocurrido no fue muy distinto al partido de ida.

Bastaron dos zarpazos del tigre, en este caso de André-Pierre Gignac, para que la goleada fuera más escandalosa y los ánimos en el estadio de Monterrey se incendiaran, provocando riñas dentro y fuera del inmueble. Si a mí me lo preguntan, en ningún momento se vio al equipo que aparecía en las primeras posiciones de la tabla durante todo el torneo. Una lástima ver a un equipo de su calidad caerse de tal manera.

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En el clásico tapatío, la historia fue un poco diferente. Atlas tuvo un gran primer tiempo en el partido de ida, solo eso. Consiguieron hacerse presentes en el marcador por la vía penal gracias a Matías Alustiza y lograron aguantar el ataque rojiblanco la mayoría del tiempo. El resultado de 1-0 resultaba poco para llegar al estadio del rebaño y así mismo lograr el pase a semifinales.

El primer error que fue notado por todos los aficionados, fue la ausencia en el once titular de Alustiza para el partido de vuelta, dando una muestra clara para todos de la idea defensiva del técnico atlista y eso pesaría durante el encuentro, en el que Chivas atacó desde el primer minuto de juego, hasta conseguir el resultado a su favor en el final del primer tiempo con la anotación de Orbelín Pineda. Para el segundo tiempo, el 'Profe. Cruz' tuvo que hacer ingresar al atacante argentino para tratar de salvar el partido y conseguir la victoria ante su mas odiado rival, acto que no sucedió. Los dirigidos por Matías Almeyda se hicieron dueños del balón y jugaron con él a lo largo y ancho del terreno de juego, alargando el juego en cada acción posible.

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Las mismas acciones que tuvo el equipo rojinegro mientras el gol no caía para sus rivales.

Atlas cayó por no defender su ventaja atacando. Por cederle el control total al equipo contrario, dejarlos que llevaran los hilos de ambos partidos y eso terminó por cobrarles factura. Estos son enfrentamientos de vida o muerte, donde se tiene que salir a arriesgar, como lo hizo Santos frente a Toluca, donde el marcador del partido de ida fue de 1-4 en favor de los Diablos y el resultado global terminaría 4-5, regalándonos minutos vibrantes donde los aficionados laguneros soñaron con una remontada milagrosa.

Ahora quedan solo cuatro equipos: Xolos, Chivas, Toluca y Tigres. Dejando de por medio partidos con mayor intensidad que los anteriores y con una final que, sin importar la combinación, será simplemente espectacular.

¿Quién ganará el campeonato del futbol mexicano?

Chivas a semifinales de la Liga MX #LigaMx #México