Como reminiscencia de los años 80 en México; hay desde entonces grupos numerosos de apasionados de la motocicleta. Es posible que ello derive en un estilo de vida y hay quién verá esta afición como un deporte alternativo de resistencia y pericia al volante.

Queda loar el trabajo de choferes de todo tipo, en un siglo que ha encumbrado la vida del hombre alrededor de los motores de combustión. Se agradece también la participación de los Gobiernos para erigir nuevas auto rutas que facilitan los accesos a las bahías y demás paraísos de cada región.

Vamos seguros entre motocicletas atravesando con agilidad la Sierra Madre hasta el Puente Baluarte, y seguimos desde Durango a #Mazatlan con mucha más fluidez de la que nunca hubo para sortear ese trecho y arribar a la zona costera de Sinaloa.

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Uno puede poner la película de la pantalla individual que ofrece el señor autobús con unidades plus. Estos coches ofrecen el servicio más cómodo y puntal de la historia, en esta zona hay Omnibus de México, Futura, Tufesa y Autotransportes Chihuahuenses entre las mas importantes.

Se respira el mar desde la Central de Autobuses, pero caemos en cuenta de que hay más motos de las que jamás hayamos visto. Otros vehículos que no sabemos nombrar se aglutinan desplazando al tradicional taxi. Comienza a oírse el ruido al borde de la locura automotor.

Asistimos sin saberlo a la más reciente edición del Moto Week internacional con sede en la bahía mazateca. La economía se desborda de punta a punta. Hay en este evento no sólo el biker con su banda; sino que se ha descolgado la familia entera: los niños, la seño biker que monta, la que mas bien acompaña, el perro con bandana y hasta la abuela del motociclista ha arribado.

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Otros miles de personas más husmeamos por las orillas. El mar está deshabitado. Se nota apacible y bravo, pero la atención se centra en un circo donde cada chofer monta su vehículo, y cada máquina bien vale lo mismo que un coche de lujo.

Ante la vía intervenida se nos ocurre caminar hacia la Zona Dorada. En este último filón de riqueza, la playa ha servido de plataforma a más y más hoteles de primera línea. Casi el espacio está agotado. Recurrimos a un predio sospechosamente vacío que lleva al mar. Ahí se prolonga el paraíso, las olas quiebran y los turistas juegan con el viento y la marea.

No es tan usual comprender este tipo de convivencia como un deporte, mas hay un consejo que organiza eventos desde 1985 promoviendo el que se realicen pruebas más de acuerdo con el tipo de hombre que sabe de su máquina y puede llevarla a cruzar fronteras en concursos de coraje. Testimoniamos el cierre de un festival que más bien se centraba en llegar al destino y prolongar la visita para darle vueltas al malecón con la banda, con los acróbatas y con algunos carros alegóricos que anunciaban alguna marca.

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No nos tocó ver carreras y tan sonora reunión se siguió hasta la madrugada en un ambiente relajado, pero no lo suficiente como para provocar una carambola. Antes del amanecer la competencia para tolerar ruidos muy estridentes... ensordecedores, concluyó. Para el medio día del domingo sólo algunas familias se dieron cita en el Acuario de Mazatlán. Todos se habían ido. El paseo con las distintas especies marinas no nos insertó entre las masas como el día anterior, pocos paseantes disfrutaban de las enormes peceras y el espectáculo de este parque.

Aparte de la playa y los restaurantes, la Pecera Oceánica es la gran atracción. Ciertamente había un festival del marisco en una explanada, pero ahí tampoco se detuvieron los que celebraron con los variados tipos de motos. Así se advierte el potencial de este tipo de destinos para dar hospedaje y abastecer de servicios a miles de visitantes levantando aún más a tope la temporada alta. Con reserva a la percepción ruidosa de estos juguetes, admiramos a otro tipo de atletas de un deporte que se lleva al extremo.

Pintado en una motoneta, un vecino con su mujer y dos niños circulan a un tiempo que señores adultos de 100 kilos apretados en mezclilla y cuero. Muchos, pese al calor, portan su casco y no se separan de su traje de cuello a tobillo. Las mujeres en cambio se notan mas afines a lucir sus cuerpos. Atrás el mar en silencio. #crónica de Sinaloa #Moto week 2017