El pasado 28 de marzo, Lionel #Messi insultó, presuntamente con una ofensa típica #argentina, al árbitro asistente brasileño Emerson Augusto Do Carvalho, en el partido de las eliminatorias que su selección disputó y ganó por 1-0 ante #Chile en Buenos Aires. Ni siquiera al mejor del mundo, para muchos, se le puede permitir un acto de esta naturaleza.

Ocurrió lo que se esperaba. El atacante rosarino fue sancionado por la #FIFA por cuatro fechas, a partir de la siguiente jornada ante #Bolivia, la cual ya cumplió. Para muchos fue exagerado, pero el mundo entero concordó en que debía ser castigado. Los albicelestes perdieron cinco días después en la altura de La Paz y sin la presencia de su máximo referente, por ahora están fuera del grupo de cuatro cupos directos a #Rusia #2018.

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Pero también se esperaba la apelación por parte del jugador y de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), que en nombre del jugador, interpuso esta semana un recurso de apelación, el cual dio resultados positivos y muy rápidos para sus intereses. Este viernes, a través de un comunicado el máximo organismo regente del balompié mundial levantó la sanción argumentando al determinar que había suficientes pruebas disponibles. #Messi, podrá jugar todos los partidos restantes de eliminatorias con #Argentina. Todo queda olvidado.

Contradicción

Lo preocupante de la decisión es que hay una notable contradicción. El organismo considera reprochable el accionar de Messi, pero a cambio le premia dejándolo jugar, lo cual gira en dirección contraria a lo que ellos llaman aplicabilidad del artículo 77ª del Código Disciplinario de la FIFA, que permite a la comisión disciplinaria sancionar las faltas graves que no hubiesen advertido los oficiales del partido.

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Posiblemente, estemos en presencia de la primera gran decisión difícil para #Gianni #Infantino, líder de la nueva ##FIFA, y quien ha pregonado la limpieza de la misma como uno de sus objetivos tras los escándalos de corrupción encabezados por su predecesor, Joseph Blatter.

Mal ejemplo

El otro asunto que merece la pena evaluar es cómo ve el mundo entero, no los fanáticos de Argentina, esta determinación. ¿Cómo la ve Chile? Que fue uno de los precursores de la sanción y que pelea contra la albiceleste por un cupo directo al Mundial. O ¿cómo la ve Gary Medel?, defensor de `La Roja’ que por una acción similar recibió también cuatro partidos. Hasta figuras relacionadas con el periodismo y el fútbol argentino, como Diego Latorre o Martín Liberman, han coincidido que la reconsideración de la #FIFA es un 'papelón'. No se aplica la justicia igual para todos, está claro.

Otro caso que traigo a colación es el del técnico de la Selección de Portugal, Fernando Santos, quien como técnico de Grecia en #Brasil #2014 fue sancionado con ocho partidos por insultar a los árbitros del duelo ante Costa Rica por los octavos de final.

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El estratega apeló y sí, le redujeron la sanción, pero a cuatro partidos. No fue absuelto por completo.

En definitiva, es un mal ejemplo que sentará un precedente negativo porque le resta importancia y valor, a las reglas de juego. Beneficia los insultos y las agresiones en contra de quienes imparten justicia en una cancha. Y una cosa más, ¿cuál será la reacción de un #futbolista cuando se le sancione por mucho menos que esto?