Este fin de semana se llevó a cabo la competencia de #Natación de aguas abiertas, El Cruce, prueba que consiste en nadar desde la playa Tortugas de Cancún, hasta Isla Mujeres, se recorren 10 kms en total. Este sábado se dieron cita poco más de 800 nadadores de todas las categorías, desde 15, hasta más de 70 años. La finalidad, promover el ejercicio, natación. Es además un evento con causa, pues busca crear consciencia sobre la importancia en la preservación de los arrecifes.

Esta competencia es considerada una de las más importantes a nivel nacional y entre los 15 eventos más destacados a nivel mundial y es que nadar en aguas abiertas es - sin duda - un reto que pocos se atreven a enfrentar.

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Un poco de historia

La procedencia de nado en aguas abiertas data del año 1875, donde el Capitán, Matthew Webb, nadó el Canal de la Mancha, 33.8 kms en 21 horas con 45 minutos. Fue así que la natación se incluyó en los primeros Juegos Olímpicos, donde en 1896, la prueba de la natación se realizó en aguas abiertas, sin embargo; no fue hasta 2008 en las Olimpiadas de Pekín, cuando se realizó la primera competencia en modalidad “aguas abiertas”. Por lo tanto, se trata de una disciplina muy antigua y al mismo tiempo, muy joven a nivel competitivo. Previo a ello, la Federación Internacional de Natación (FINA), realizó la primera competencia en 1991, donde se efectuó una prueba de 25 kms.

¿Qué se requiere para nadar en aguas abiertas?

Para mucha gente, entrar al mar es todo un reto, pues es un hecho que el océano es un sitio aún “desconocido” para el ser humano y esto puede ser estresante para varios; ahora bien, hablar de recorrer largas distancias en el mar, para muchos puede sonar aterrador.

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Para nadar en aguas abiertas se requiere saber observar, pues es un punto crucial para no desviarse y perderse, pues en el mar, no hay indicadores como los carriles de las piscinas.

Un punto clave para realizar de forma exitosa el recorrido en aguas abiertas, es trabajo mental. Es normal sentir un poco de pánico y nervios. Pánico porque todos sabemos que en el océano habitan animales con los cuales es probable encontrarse, pánico por perderse y salirse de ruta, pánico al encontrar un oleaje tan denso que no permita avanzar, en fin, las circunstancias pueden ser muchas, sin embargo; lo peor que se puede hacer, es dejarse dominar por estas sensaciones y recordar que nadar se disfruta tanto que por algo se está participando en una prueba de aguas abiertas. Aunado a ello, saborear el momento de cruzar la meta, voltear la mirada hacia el océano y observar toda la distancia que se ha recorrido, ofrece una satisfacción incomparable. #ElCruce2017 #AguasAbiertas