A dos fechas de que termine el actual Torneo de Liga el panorama para los universitarios se ve complicado por los puntos que han dejado en el camino debido a las malas actuaciones y a la incapacidad del cuerpo técnico inexperto. Las derrotas han sido bastantes dolorosas contra América, Chivas, la goleada de Tigres tanto en Copa como en Liga y contra Toluca pero la que ocasionó el divorcio fue la reciente derrota en casa, contra un desahuciado Veracruz.

El mencionado equipo llegaba como víctima, pero el mal momento de la mayoría del plantel y la ausencia de su goleador chileno Castillo pesaron en el equipo. Eso sin contar que Barrera también salió lesionado y estará de baja por seis meses.

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La defensa ha sido más castigada y la presencia de Verón ya no es garantía de seguridad, a pesar de los esfuerzos de Alcoba.

Las asistencias de jugadores titulares no han demostrado tener la calidad para representar al equipo de la máxima casa de estudios de este país. La nueva directiva encabezada por Rodrigo Ares de Praga apostó por darle la oportunidad a Palencia como su técnico con la idea de salirse de la baraja de técnicos que esperan una oportunidad o, como era costumbre, recurrir a directores técnicos hechos en casa que han dado resultado como Memo Vázquez y Hugo Sánchez.

Palecia tiene que ser evaluado para continuar

Al término de este torneo la directiva tendrá que hacer un balance a fondo y a conciencia sobre la continuidad de Paco, porque los resultados, que es lo que más importa, no lo están respaldando.

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El equipo está perdido, no existe un jugador que haga la diferencia, no hay un sistema de juego bien definido y trabajado en la semana, no hay una respuesta en la banca para cambiar el rumbo y por eso Pumas ha perdido su esencia, la que siempre lo caracterizó, además de su dinámica.

Los jugadores no sienten la camiseta ni están comprometidos en las ruedas de prensa. Hablan de estar con el cuerpo técnico, pero en la cancha -que es donde se demuestran sus fortalezas- dejan mucho que desear. Se acabaron los Sánchez, los Muñante, los Cabhinos, los Negrete, los Flores y los jugadores de calidad, ahora son sólo dos o tres los que siempre se la parten.

Los jóvenes son recomendados, muchos llegan en autos de último modelo, sin probarse se quedan en las pruebas y los jugadores que sí tienen el talento son ignorados, como es el caso de José Alberto Nava. La ilusión de este muchacho fue pertenecer al equipo de sus amores, le dedicó dos meses de entrenamientos duros y en los partidos de práctica donde participó resolvió con calidad en los pies, aunque tristemente él no contaba con el miguismo de Germán Tello, encargado de esa categoría. #Deportes Ciudad de México