Los #Warriors de Golden State han vuelto a demostrar que una vez más son el equipo más peligroso de la conferencia oeste. Tan solo necesitaron cuatro partidos para avanzar a la final de su respectiva zona.

En esta ocasión, la víctima de la serie fue el Jazz de Utah, que venía de una heroica victoria en el juego 7 de la serie ante los Clippers, pero en esta ocasión no encontraron manera de detener el explosivo ataque de Steph Curry y compañía, que firmaron su pase a la siguiente ronda con una aplastante victoria 121 a 95.

A toda máquina

A principios de la temporada, había quien creía que haber firmado a Kevin #Durant iba a debilitar al equipo a largo plazo perdiendo profundidad y talento en la rotación.

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Quien dudó, aún espera a que esa debilidad se manifieste.

Por segunda serie consecutiva, Golden State mostró que sigue siendo el mismo equipo dominante de la temporada regular. Primero superaron a Portland [VIDEO] por un promedio de 18 puntos en la primera ronda y en la segunda ronda, tan solo permitieron que Utah estuviera a la cabeza por menos de 12 minutos en toda la serie (ninguno en el juego 4).

Con un promedio de 26.7 puntos de Durant y 22.7 de Curry, los Warriors parecen ser un equipo más talentoso que el que llegó a las finales en las últimas dos ediciones. Y ahora tendrán días de descanso esperando a que salga un ganador de la otra semifinal entre San Antonio y Houston.

Los nuevos villanos

Cuando los Warriors estaban de camino a la cima, eran un equipo que levantaba admiración y respeto entre los fanáticos.

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El elenco que había llegado a la #NBA con una menor cantidad de reflectores que la mayoría de las estrellas de la liga, batalló encontrando sus fortalezas y embelleció el juego con su espectacular ofensiva.

Pero ellos mismos se encargaron de cambiar su imagen. Desde que el equipo comenzó a romper las marcas que equipos legendarios establecieron, la actitud con la que afrontaban sus juega era diferente, inclusive como respondían en las conferencias de prensa. Draymond Green estaba en boca de todos por las razones equivocadas. El polémico poste llegó a patear a diferentes rivales y en múltiples ocasiones, jurando que nunca lo había hecho a propósito e inclusive negando que esas no eran patadas.

El ego les acabó costando un campeonato que ya parecía estar seguro.

A unos meses de haber perdido la oportunidad de un bicampeonato, el mundo del baloncesto se vería sacudido por el fichaje de Kevin Durant, quien había sido la figura de Oklahoma. La decisión fue criticada como traición y poco competitiva, pues Durant se unía al equipo que los había eliminado de playoffs la última temporada.

La llegada de Kevin Durant, la nueva actitud del equipo, acompañada de comentarios fríos y pesados, han ido alejando a los fanáticos y llevando a Golden State a un escenario donde solo pueden amarlos u odiarlos, pero nada en el medio.

Sean considerados villanos o no, el equipo únicamente piensa en volver a recuperar corona que LeBron James les quitó.