El eslabón más débil terminó por ser cortado. A unas semanas de los señalamientos que apuntaron hacia Héctor González Iñárritu como el principal responsable de la huelga de árbitros que paró el torneo de primera división en México el pasado 10 de marzo, el directivo fue removido de su cargo como presidente de la Comisión de Árbitros.

En su lugar, este miércoles fue presentado Arturo Brizio, ex silbante que en los últimos años ha fungido como comentarista deportivo y analista en la cadena Televisa. Su llegada fue barajada días antes, en especial ante varios apuntes sobre el descontento del gremio arbitral con González Iñárritu tras el castigo impuesto a los jugadores Pablo Aguilar y Enrique Triverio.

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Se apunta a esta situación como la generadora del paro de los jueces, y de hecho algunos medios señalaron que su exigencia estaba enfocada a un solo objetivo: quitar al presidente de la Comisión de Árbitros para darle el cargo a un ex silbante. Dado que González Iñárritu nunca fungió como colegiado profesional, tal parece que este grupo nunca estuvo cómodo con su designación.

Su nombramiento terminaría por convertirse en su puerta de salida del medio. Así, el pasado marzo el gremio arbitral se uniría para anunciar que, debido a las acciones de los futbolistas Aguilar y Triverio, y derivado del pobre castigo a su falta de respeto hacia la autoridad deportiva que representan, habían decidido no presentarse a intervenir en los partidos correspondientes a la jornada 10 del torneo de primera división.

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Entonces, se estableció que Héctor González Iñárritu no respondió a los intereses de este sector. Por esa razón, desconocían su autoridad y desde aquel momento darían inicio a una campaña que lo llevó a dejar el cargo. La amenaza de evitar pitar la próxima temporada, o el rumor al respecto que circuló en el marco del régimen de transferencias, pudo ser el impulso necesario para reactivar esta queja y negociar la llegada de Arturo Brizio.

Disidentes

La gran mayoría de los comentaristas y reporteros así lo consideran. Afirman que los líderes de la llamada Asociación Mexicana de Árbitros (#AMA) se han convertido en un grupo de choque, en el cual sus cabecillas solo buscan mantener los privilegios de aquellos jueces que cuentan con más experiencia, pero que ya no se ubican entre los mejor calificados por los instructores arbitrales de la Femexfut.

Personajes como Roberto García Orozco y José Luis Camargo son considerados como los artífices del supuesto descontento del gremio. Según esta versión, ellos, junto con silbantes como Paul Delgadillo y Francisco Chacón establecieron la agrupación en un intento por exigir cambios en la Comisión de Árbitros.

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Por supuesto, entre las demandas también se establecieron algunos “caprichos”, como el no mudar sus entrenamientos a Toluca, junto a la nueva sede de la Femexfut.

Aparentemente, esta situación fue la que llevó a presionar la salida de Edgardo Codesal, quien se encargaba de la asesoría técnica de la Comisión de Árbitros hasta el año pasado. Al lograr su salida, se piensa que se dotó de un poder sin precedentes a este sector de los jueces, a quienes hoy se atribuye también la responsabilidad por la destitución de Héctor González Iñárritu de esa misma institución.

Lo cierto es que en los últimos años este gremio ha visto una mayor exhibición de sus pifias. Los avances tecnológicos que han acompañado las transmisiones de futbol por televisión, aunado al surgimiento de los “analistas arbitrales” en los segmentos deportivos, devinieron en una sobreexposición de la figura del silbante. Hoy como nunca, la muestra de las fallas se ha convertido en la vía para señalar las falencias del deporte con respecto a otras disciplinas.

Esta presión ha derivado en los primeros intentos para introducir revisiones en video de jugadas polémicas, así como el uso del Eagle eye para dirimir la validez de goles difíciles de juzgar a primera vista. También han servido para justificar algunas derrotas por parte de técnicos y jugadores. Serán los mismos factores que Arturo Brizio tendrá que enfrentar a su llegada a la Comisión en cuestión.

Además de lidiar con las quejas de los miembros agrupados en la AMA, el ex árbitro tendrá que apoyar algunos aspectos administrativos de la Femexfut. Probablemente alguno de ellos termine por contraponerse a los intereses del sector que representa, tal como le ocurrió a González Iñárritu en el caso de las agresiones de Aguilar y Triverio.

Más allá de cuestionar su origen y su capacidad de acción, deberá observarse el desenvolvimiento de Brizio con respecto a estas problemáticas. De ello dependerá una buena parte de su continuidad para combatir los errores técnicos y de procedimiento por los cuales se ha señalado a los silbantes en los últimos tiempos. #árbitros #arturobrizio