En un país como México, hablando del #Futbol como el deporte por excelencia de nuestra cultura, las críticas y presiones sobre nuestros seleccionados y quien los dirige, son parte de nuestro día a día. Pero después del partido con los campeones de Oceanía, me atrevería a decir que fue el peor partido, los comentarios no se hicieron esperar de manera grave.

Para los que tenemos memoria, nuestra Selección desde el inicio al mando de Juan Carlos Osorio ha entregado resultados positivos muy por encima de los negativos. Solo tiene dos derrotas, una desastrosa y la otra en partido amistoso, todavía mas importante, tiene cerca la calificación al Mundial de Rusia.

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Pero claro, no podemos estar conformes con nada.

Creanme, después del primer tiempo ante Nueva Zelanda, mi reacción no fue diferente a la de otras personas que demostraron su descontento dentro de las redes sociales. Se vio un equipo totalmente diferente al que le hizo frente a Portugal. Un exceso de confianza demostrada en el campo, subestimando al rival en todo momento, creyendo que enfrentarían a un rival débil o al mismo que se presentó en el repechaje para el Mundial de Brasil 2014 y mostrándonos una faceta por parte del técnico colombiano que no se había visto en ningún momento, llevándolo a superar su limite y encarándose con el auxiliar de los neozelandeses.

Para cuando se terminó ese encuentro, con el resultado en favor de los nuestros apenas logrado, se hizo un recuento de lo ocurrido, dando por hecho que este había sido el segundo partido menos recordado por parte de los mexicanos hasta la fecha, solo por debajo de la actuación frente a Chile en la Copa América del año pasado.

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Se cuestionó a cada uno de los involucrados en el partido, pero en especial al técnico y sus formas, las famosas rotaciones. Llevamos desde el año 2015 viendo este tipo de juego, que los convocados han sabido adoptar y han tomado de manera correcta, pero que a los aficionados no nos termina por dejar contentos.

Como consejo, debemos dejar trabajar al señor Osorio y empezar a acostumbrarnos a su manera de trabajar. Mantener lejos esos pensamientos de si es o no el indicado para nuestra Selección o si va a llegar al Mundial como el técnico del equipo, porque los resultados ahí están y aunque a muchos nos guste o no, incluyendo a los directivos en la federación, está dejando cuentas positivas.

Apenas vimos el partido contra Rusia y vimos algo totalmente diferente. Jugadores diferentes claramente, pero se vio mejoría en comparación al segundo partido, demostraron unión grupal después de la lluvia de criticas y encima, manejaron la presión de tener como rival al equipo anfitrión, con gran parte del estadio en su contra, sacando la victoria para tener el pase a semifinales de la Copa Confederaciones y aún así nos seguimos quejando.

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Hemos visto diferentes formas de juego, se que a muchos nos gusta la idea de “morirnos de algo”, “perder con un estilo de juego” o como lo quieran llamar y que nos gusta exigir porque sabemos que se puede dar más, pero si algo he aprendido durante este torneo debemos empezar por adaptarnos, asimilar y esperar las victorias, así como han llegado durante todo este proceso. No minimicemos los éxitos, no digamos ahora que si se le gana a Alemania, es porque “no traían a sus estrellas”, que si se pierde, queremos fuera a Osorio. Mejor empecemos a CAMBIAR. #CopaConfederaciones #México