El grito de la afición mexicana al momento del despeje del portero contrario, es sinónimo de apoyo y unión nacional, simbolismo tan fuerte que ha logrado la atención de la ##FIFA.

El propio director técnico de la selección mexicana Juan Carlos Osorio, ha minimizado el hecho y descarta que sea discriminatorio.

#Osorio ha expresado: “hay gritos y acciones peores que generan violencia…creo entender el propósito del grito, no tiene nada que ver con eso (insultar)”.

El #Futbol genera pasión, desbordamiento de pasiones y cambios de actitud entre los aficionados, que nos enseña un fenómeno social dirigido al manejo de las grandes masas.

Una palabra que no es ofensiva, es la bandera de unión y diversión del aficionado mexicano que cada vez que juega México, no duda en gritarlo a todo pulmón.

Quienes tienen la posibilidad económica de realizar un viaje al extranjero, muy dentro de la maleta llevan el famoso grito y no dudan en sacarlo a la primera oportunidad.

La #FIFA debería de modernizar su sentido de ver al futbol.

Este deporte les deja miles de millones de dólares, sin embargo con esa actitud moralista y castigadora, está propiciando que muchos aficionados dejen de ver al futbol como su deporte predilecto.

Cambiar o morir.