Quedó en los libros otra temporada del deporte rafaga, que culminó con el título de los Warriors de Golden State ante los Cavaliers de Cleveland.

Aparte de eso, sucedió tanto en la liga, que sería un error ignorar todo lo que pasó a lo largo de la temporada.

Se levanta una dinastía

Hace una temporada, los #Warriors superaron el récord de victorias en temporada regular que habían establecido los Bulls de Jordan, y todo indicaba que sellarían esa campaña histórica con un anillo, pero una desastrosa serie de eventos opacaron lo logrado, dejando en la memoria del espectador un trágico 3 a 1.

Justo al término de esa temporada, Kevin Durant, dejaría Oklahoma City y se uniría a los Warriors en busca de su primer título, elevando la calidad de un equipo que ya contendía.

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Para algunos una locura, para otros, exagerado y poco justo e inclusive, algunos estaban escépticos de su funcionamiento, el experimento Durant funcionó a la perfección. El equipo dominó la liga desde que inició la recién acabada temporada.

La manera en que los Warriors jugaron esta temporada, nos hace visitar memorias relacionadas con los Celtics de Bill Russell, los Lakers del Showtime o en tiempo más cercanos, los Bulls de Michael Jordan; ¿y qué tienen todos esos equipos en común?

Fueron dinastías

Aunque aún no han logrado lo suficiente para ser proclamados como dinastía, todo parece indicar que existen las herramientas para llegar al Olimpo del baloncesto. Las estrellas del equipo han aclarado que buscarán permanecer en la escuadra (aunque eventualmente los contratos lo hagan complicado) y si logran mantener el nivel que han mostrado las últimas 3 temporadas, podríamos estar observando al equipo que marque esta década.

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Ningún récord está seguro

Honestamente, ¿alguien imaginó que un jugador volvería a promediar triple-doble durante una temporada entera? ¿Otro jugador anotando 70 puntos en un partido? Probablemente no.

Esta temporada se rompieron récords de equipo, personales, por campaña, etc. Unos que parecían cuestión de tiempo con esta nueva liga, otros los creíamos irrompibles, pero finalmente, han sido rotos.

Esta nueva época del juego, en la que se tira más, se juega más rápido, se defiende con más ligereza que antes, la evolución del atleta permitió que los libros se reescriban en rubros tan diferentes.

Tan solo esta temporada se rompieron marcas de:

Porcentaje más alto de victorias en una temporada (Warriors), más puntos en un cuarto (34 de Kevin Love), más pérdidas de balón en una temporada (460 de Harden), más triple-dobles en una temporada (42), primer triple-doble sin anotar 10 puntos (11 rebotes, 10 asistencias y 10 robos de Draymond Green), el primer jugador en figurar en el top 20 de las 5 categorías de estadísticas principales (Giannis Antetokounmpo).

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Estos fueron algunos de las marcas que cambiaron de dueño este año. El libro de historia de la #NBA ahora le puede pertenecer a cualquiera, cualquier encuentro es buen escenario y el momento será impredecible.

El futuro de las superestrellas

Cuando parece que se acaba la era de una superestrella, nace otra. Esta fue la primera vez desde los 90 que hubo una temporada sin Kobe, extrañamos también a Garnett y desde ahora a Paul Pierce. Estrellas van y estrellas vienen, y sin duda fue reconfortante ver a jóvenes poniendo la liga a sus pies.

Debido a que la NBA únicamente exige un año de #Basketball colegial, la liga se ha estado abarrotando de jóvenes talentosos que muchas veces llegan antes de cumplir 22 años, esto ha generado una cantidad notable de talento prometedor con una larga carrera por delante.

Por ejemplo, el multifacético Giannis Antetokounmpo, que lideró a los Bucks hasta la primera ronda de playoffs, o los poderosos Karl-Anthony Towns, Rudy Gobert y Kristaps Porzingis, que dominaron la pintura a lo largo de la campaña, los complementos ofensivos de Victor Oladipo y Otto Porter o el gran anotador Devin Booker, todos ellos tienen algo en común, están secuestrando los reflectores de la liga y ninguno de ellos, es mayor a los 25 años.

La era de los super-equipos

Desde que LeBron dejó Cleveland para llegar a Miami en 2010, la liga cambiaría (y le guste o no a James) y se crearían los super equipos.

Marcando ese como el punto de cambio en la historia, la liga ha empezado a ver cómo se replican ese efecto en otros equipos, ya sea con Kevin Durant llegando a una versión de Golden State que ya era contendiente al título o los Cavs encontrando joyas a media temporada como el tirador Kyle Korver.

Viendo el éxito de esos dos equipos, era natural pensar que la adquisición de estrellas en un mismo equipo se volvería un hábito en la liga. Ahora, Boston tiene la oportunidad de incorporar otra estrella a un equipo que le faltó poder en los playoffs. Philadelphia, ahora con Markelle Fultz en la mira, sueña con un super equipo joven (similar al de Minnesota) que pueda ser favorito para el título en las próximas temporadas.

En estas fechas, será clave ver qué jugadores abandonan su actual equipo para reforzar algún otro que vea al trofeo Larry O’Brien como una realidad.

¿Estrellas a nuevos lugares?

Esta temporada se hizo muy recurrente escuchar jugadores estelares estando frustrados, cansados de perder y ver como la liga se reducía a 4 equipos con posibilidades reales. Eso, y la creación de los super equipos está orillando a que haya más movimientos importantes en la agencia libre.

Nombres como Paul George, Chris Paul, Gordon Hayward, Jimmy Butler o Blake Griffin están sonando como refuerzos para equipos como Boston, San Antonio o inclusive Milwaukee. Los equipos con potencial y resultados son los que ahora resultan atractivos para las estrellas.

Esta reciente tendencia apunta a que habrá una fuerte lucha en el tope de las conferencias, pero también veremos equipos que vivirán una temporada para el olvido.