La polémica es inherente al futbol. Al menos esa es la idea que la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA) ha vendido a la prensa y la afición para justificar los errores arbitrales. Sin embargo, la introducción del Video Assistant Refferee (#VAR) en la edición más reciente de la Copa #Confederaciones reflejó uno de los intentos más vehementes para demostrar que en el deporte no hay razón para sospechar de arreglos extracancha.

A lo largo del tiempo, la vaguedad para aclarar esas dudas ha derivado en la divulgación de versiones que apuntan al interés que existe detrás de la apatía por procurar mayor justicia en los arbitrajes del futbol.

Anuncios
Anuncios

El escándalo de corrupción que afectó a la FIFA hace un par de años pareció dar razón a las voces que acusan de aparentes “ayudas arbitrales” para los representativos de los países anfitriones, así como de “favores” para las selecciones de las potencias participantes en las Copas del Mundo, o en cualquier otro torneo avalado por la Federación Internacional.

Ello, aunado a la negativa tradicional por introducir ayudas tecnológicas en el futbol, dieron pie a la normalización de la versión de un juego deshonesto y amañado. Pero, aún con el experimento de la asistencia con video, se demuestra aún que los dirigentes del futbol tienen mucho que trabajar para modificar esa perspectiva.

En el partido disputado entre Chile y Portugal, correspondiente a la semifinal de la Copa Confederaciones, surgió un momento de enorme polémica.

Anuncios

Una zancadilla dentro del área, en contra del mediocampista Francisco Silva, fue reclamada por el cuadro chileno como un penalti. Sin embargo, ni el silbante Alireza Faghani ni los jueces ubicados en la cabina del VAR decidieron utilizar la tecnología para verificar si el portugués Jose Fonte infringió el reglamento.

Las dudas de siempre volvieron a aparecer. A ellas se añadieron dos nuevos cuestionamientos: ¿En qué momento se decide el uso de este apoyo? Y, lo más relevante, ¿quién es el que decide apoyarse en él?

Pues, al igual que una buena parte de las reglas del juego, su utilización está supeditada al criterio del juez central. Al menos así lo señala una nota del diario español El País, en la cual se relata que el video assistant referee está pensado para ser aplicado en jugadas en las cuales el árbitro principal en el terreno de juego tenga una duda. Por supuesto, los casos son muy específicos y se centran en jugadas clave para el desarrollo de los partidos: goles, penales, expulsiones y altercados entre varios futbolistas.

Anuncios

Si es así, la explicación de que en el juego entre Rusia y México se utilizara el VAR para aclarar una supuesta falta en el área mexicana, de forma similar a la que se esperaba observar en el caso de la semifinal entre chilenos y portugueses, es muy simple. Al mismo tiempo, demuestra que el discernimiento para garantizar la justicia en la cancha está absolutamente errado.

La vitrina que ha representado la Copa Confederaciones a esta herramienta tecnológica refleja el retraso que tiene el futbol respecto a su uso actual. Pero también hace manifiesto que el silbante requiere de mayor apoyo del exterior para certificar que su juicio, emitido en pocos segundos debido a la velocidad del juego, sea el correcto.

UEFA (Unión Europea de Asociaciones de Futbol) ha intentado demostrar que la tecnología no es necesaria para impartir justicia en el deporte. Para ello, decidió la inclusión de dos árbitros asistentes detrás de cada portería en los torneos que organiza. Pero ni siquiera de ese modo ha evitado acabar con la polémica, ya que esos jueces tampoco cuentan con mucha autoridad para marcar faltas. Su tarea se ha reducido en gran medida a verificar goles dudosos en primera instancia.

Mientras que el uso del VAR también ha probado ser útil para la revisión de los goles marcados en un partido, demostró una limitante muy similar. Por ello, si el deporte busca sancionar con justicia la inmensa mayoría de las acciones desarrolladas, aún debe encontrar una manera de establecer que los equipos afectados, o incluso los árbitros con acceso a las repeticiones de la televisión, influyan en la revisión de jugadas con errores de juicio flagrantes.

Solo de ese modo será posible acabar con las sospechas sobre los intereses que la FIFA protege dentro de sus torneos. Y también, comenzar con la limpieza de su imagen, una de las promesas más relevantes en la campaña que llevó al suizo Gianni Infantino a la silla presidencial de esa organización. #ChileVsPortugal