La cita de cada dos años en los Estados Unidos, el negocio más grande de la Concacaf, explotar la ilusión del aficionado que espera ver a sus ídolos, muchas veces mal convertidos para algunos en héroes nacionales, se trata de la Copa Oro [VIDEO], ese torneo que debería ser cada cuatro años, pero que "el paisano" permite, sea cada dos.

Empieza la fiesta

El aficionado llega al estadio faltando por lo menos 3 horas para que inicie el encuentro, la reunión es en el estacionamiento del inmueble, abre una cerveza y empieza a preparar el tradicional asado, con su música de preferencia al más alto volumen posible y que más "cerca de sus raíces" lo haga sentir.

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Con su bandera de #México en la cabeza, pecho, espalda, brazos y pintada en las mejillas. Para que no quede duda donde nació, el jersey de la selección con el nombre de su jugador favorito en la espalda no puede faltar, el más común es "#Chicharito", seguido de Miguel Layún y Raúl Jiménez, hasta hubo quien portaba el nombre de Marco Asencio, jugador del Real Madrid.

Los partidos en los Estados Unidos siempre son una fiesta, pero no siempre dentro de la cancha. El paisano siempre asiste a ver a sus ídolos y llena el estadio. La ola empieza a observarse antes de que ruede el balón y el "Cielito Lindo" los une unos con otros, para ver quién canta más fuerte.

Lo realmente importante

En la tribuna se observan playeras de diferentes equipos, eso sí, la gorra de su equipo de favorito de Grandes Ligas es indispensable.

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Para la mayoría los 22 hombres dentro de la cancha son lo menos importante. Esperar el despeje del portero para regalar el grito prohibido [VIDEO], parece es lo de moda.

En el terreno de juego no pasa nada, una actuación medianamente mala del cuadro mexicano, pero al frente se encuentra un rival que no ofrece peligro alguno. México vence 3-1 a El Salvador, empata a cero goles con Jamaica, y derrota 2-0 a una selección de Curaçao que merecía haber ganado. A festejar como si se tratara de un mundial.

La actuación y el resultado es lo de menos, para el paisano que vive el "sueño americano" lo importante es haberse encontrado un día con sus raíces, esas que se encuentran a kilómetros de distancia, pero que por unas horas las pueden sentir en la piel al portar la bandera tricolor.

Curar esa herida que genera la nostalgia de estar lejos de sus seres queridos, a través de un balón de fútbol que rueda por el terreno de juego, muchas veces sin ser bien tratado. Lo mismo que viven miles de mexicanos del otro lado de la frontera.

Twitter: @AdanMQuintana #Copa Oro 2017