La historia siempre recuerda en cada disciplina a los más grandes. #Roger Federer sigue sorprendiendo a sus 35 años. El año pasado, en su Grand Slam favorito fue eliminado en semis ante Milos Raonic. Una lesión de rodilla y que lo dejaba en interrogante. Si bien ya era parte del Big Four y el mejor de la historia, parecía que ya no ganaría otro Grand Slam.

Las dos finales previas perdidas contra Novak Djokovic en Wimbledon lo dejaban sin un trofeo en el All England Club desde 2009. Roger empezó el 2017 ganando el Australian Open a Rafael Nadal. De manera inteligente, no jugó en la arcilla en Roland Garros para llegar lo más fresco posible a su Grand Slam predilecto.

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La apuesta salió a las mil maravillas, al no perder ni un solo set en la edición de Wimbledon de este año.

Roger, el más grande

Un jugador exquisito que tiene un tenis que enamora. Un revés a una mano con sílice y velocidad, que demuestran la fineza de su juego. Un buen drive y un jugador con características netamente ofensivas y tomando riesgos para tener esos tiros ganadores. El Maestro, con Stefan Edberg como coach ha adoptado un estilo de gran servicio y volea que no tenía tan desarrollado antes.

El suizo apabulló a sus rivales en el torneo. El ucraniano Dolgolpolov abandonó en su primer partido, pero luego siguieron sendas palizas al serbio Lajovic, el mayor de los Zverev y el búlgaro Bay Fed, Grigor Dimitrov. A jugadores de clase mundial como Milos Raonic o Tomas Berdych, los deshizo en 3 sets.

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El rival en turno en la final fue el siempre complicado croata #Marin Cilic. De la escuela croata de Goran Ivanisevic con un tenis de poder con gran saque y tremendo drive. Cilic (campeón del US Open en 2014) acabó con Bautista Agut en cuarta ronda y luego a los relevantes veteranos Gilles Muller y su amigo Sam Querrey.

Una final con colapso de Cilic y Federer con temple

El primer set fue para Federer por 6-3. Al principio se notaba incómodo al helvético en la cancha central. Roger bien agarrado a su saque y en especial su 2do servicio. Cilic poco a poco se fue desmoronando. Marin no pudo aprovechar esos primeros games dubitativos de Roger que no se le habían visto en todo el torneo. Los dos como es típico en una final, muy nerviosos y con el brazo comprensiblemente tenso.

Federer se llevó el primer set por 6-3 en un set grumoso y sin muchas luces. Pocos tiros ganadores del suizo con 6, pero aprovechó el descontrol de Cilic. El croata en un descanso en el segundo lloró por la impotencia además de lo que luego se reveló como una ligera molestia del pie.

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En el primer set se dio el mejor punto del partido con un drop shot de Cilic que contestó bien Federer al deslizarse cerca de la red y la paralela. Un gran tiro de Cilic con un drop shot que se fue abriendo. Roger lo resolvió con un tremendo revés a contra pique con estilo junto a la paralela.

El 2do set fue la confirmación del colapso de Cilic con más errores no forzados y un Federer más que cómodo. Un 6-1 fue apabullante en una final son muchos puntos largos y ambos tenistas agarrados a su saque. Federer tuvo uno de sus mejores puntos al contestar con su revés a una mano a lado de Cilic cuando el croata quiso subir a la red.

El tercero fue más de los mismo con un Cilic con mejor porcentaje en puntos en su saque. De cualquier manera Federer nunca titubeó y se convirtió en el primer tenista desde Bjorn Borg en 1976 en ganar un final de Wimbledon sin ceder un set. La final decepcionó mucho pero no fue culpa de Federer que simplemente fue dominante el torneo. En la final a medio gas ante un Cilic que se vino abajo en el juego clave de su participación.

Roger sigue estando en la élite tenística y si la historia no miente, es muy seguro que no sea la última vez que lo veamos alzando el trofeo dorado en el pasto sagrado del All England Club. El reloj suizo no tiene límites y en el pasto sagrado es casi sacrilegio apostar en su contra. #Wimbledon 2017