Hay un cierto nerviosismo antes de que se presente el grupo dancístico por la expectativa que genera un autor como #Diego Vázquez (n.1981), quién figura como uno de los pilares del repertorio coreográfico contemporáneo, que México ofrece hacia dentro y fuera de sus fronteras.

El joven bailarín quien ha aportado 26 obras para la Compañía Nacional de Danza es un visionario que se formó en CODARTS Rotterdam, gracias a una beca del gobierno Holandés. Vázquez oriundo de la CDMX ha tenido una trayectoria muy compleja, basándose en la música europea clásica y romántica y se ha desarrollado en el Ballet de Jalisco, Morelos y Fóramen M, aparte de haber creado Laleget Danza en 2005.

Reinventando obras como el Cascanueves y las Bodas de Stravinsky, Vázquez ha ganado becas del FONCA y ha contado con diversos apoyos por parte de los Países Bajos, la Secretaría de Cultura y la Dirección de Danza de la UNAM desdoblando partituras de Revueltas, Schumann y Chopin para sublimarlas a la expresión del movimiento.

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Con sus juegos de baile ha tocado el Palacio de Bellas Artes, el Teatro de las Artes en el CENART, el Esperanza Iris, el Cervantino aparte de haber realizado giras con Laleget por España, Eslovaquia y Curaçao entre otros países; lo cual le ha merecido el honor de formar parte del Sistema Nacional de Creadores.

Respiramos profundo antes de que inicie "False Cognate" una interpretación solitaria de la Biblia; de hecho el nombre alude a situaciones cuando las palabras suenan igual, se escriben igual, pero tienen distintos significados haciendo una línea con lo que su cuerpo quiere decir de la Biblia.

El nombre Laleget también tiene un significado hebreo, esta reiteración tal vez justifica un baile que se acompaña con el piano de Federico Chopin. Durante 22 minutos escuchamos confundidos ciertamente mientras Vázquez, primero vestido con un traje de aviador de una sola pieza y luego con un calzón color carne gira y da machingüepas con el único apoyo escénico de unas hojas de papel negro, con las que juega haciendo pausas.

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No se trata de una danza armoniosa, el joven bailarín usa toda la flexibilidad de su cuerpo para dar una sensación de angustia. Patea las hojas, se pone la ropa en la cabeza, luego se deja atrapar por un cañón de aire que le avienta más hojas, vuelve a retorcerse; se diría que sufre, de pronto da algunos giros más amigables y termina por esconderse en las hojas dejándonos hasta que se acaba la pieza.

Con este soliloquio ha viajado mucho el fundador de Laleget Danza, la ocasión - sin embargo - nos conduce tras breve intermedio a Manasés y la Esquizofrenia, una coreografía novedosa que se centra, no en la locura tradicional, sino en una crítica al daño psíquico que la guerra deja en los soldados y la tortuosa senda hacia la normalidad.

Se abre el telón y vemos a los bailarines en la niebla. Comienza un concierto de Brahms y se sobre entiende mediante un saco largo que les da un juego de falda, que se trata de un grupo de milicianos repasando movimientos lúdicos en oposición al verdadero drama de la guerra.

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Hay varias intervenciones musicales de Andrés Solís donde se deja sentir la esquizofrenia. De un momento a otro Manasés es despojado de su uniforme y es sometido a la soledad crispada situaciones alocadas. La danza no es suave, se siente siempre el dolor que se atribuye a la experiencia del horror. El joven no se puede estar en paz, es atacado por osos y luego acompañado en su tormento por una joven quien lo anima, pero no en una dinámica amorosa, sino de dominación.

En otro intervalo el chico casi desnudo es sometido a unas mesas de hospital y poco después, en eventos que enmarcan la locura generalizada se acompaña de todos los bailarines, quienes en ropa de enfermo danzan con él tratando de olvidar los traumas, las voces, los juicios internos...

La obra cierra con Handel con la voz de un castrati. El chico regresa al bienestar, sus contorsiones van claudicando a un tiempo que con lágrimas en los ojos, él y nosotros vemos como su creatividad se va marchitando. Resignado se sienta en un escritorio, ingresa a la parca realidad burocrática y deja atrás la locuacidad que como sea se siente más amable que lo que viene a continuación. #Sistema Nacional de Creadores #Teatro de la danza