La crisis del ébola ya ha tiene un alcance global. Hace unos meses se veía como uno de los tantos brotes de esta enfermedad que cada poco tiempo azotan a África. Sin embargo, ahora que la enfermedad ha salido del continente negro, ocupa día sí y día también las portadas de los periódicos y grandes trozos de tiempo en la televisión.

El brote de ébola en África occidental ya no es meramente un brote, sino una epidemia. No haberle prestado atención a su debido tiempo ha hecho que la situación se descontrole. Las previsiones más optimistas caen bajo el orbe de lo que se considera pesimismo.

No obstante, no es previsible que la situación se desborde a nivel global. Es decir, afortunadamente, es muy improbable que tengamos que enfrentarnos a una pandemia de dimensiones apocalípticas. Habrá más contagios fuera de África, eso seguro. Podría ser que las cifras de afectados crezcan hasta llegar a las decenas de miles fuera del continente africano. Sin embargo, esta no es la única cara amarga de la crisis del ébola, probablemente ni siquiera es la peor.

Las Naciones Unidas prevén que si el número de afectados sigue creciendo exponencialmente, los países de África occidental, especialmente los más afectados, Guinea-Conakry, Sierra Leona y Liberia, pueden llegar a sufrir hambrunas extremas. Por el momento se estima que solo en Sierra Leona han sido abandonadas el 40% de las granjas. Además, el crecimiento de muertos supone un decrecimiento de la mano de obra disponible.

A este problema hay que sumarle el hecho de que el ébola está afectando al comercio entre los países de la región. A este respecto las cifras son alarmantes: el volumen de transacciones comerciales entre estos países se ha reducido a la mitad en comparación con el mismo periodo del año 2013.

África, continente expoliado por los países ricos, produce muchos de los productos que consumimos habitualmente, como el chocolate. Concretamente, en África occidental se cultiva el 48% por ciento del cacao que se produce en el mundo. El 33% viene de Costa de Marfil y el 15% restante de Ghana. Aunque estos países no están actualmente afectados por el ébola, lo cierto es que para la recolección del cacao es necesaria la mano de obra procedente de los países vecinos, que sí están afectados por el ébola. Esto amenaza a la mano de obra necesaria para la recolección del cacao, justo cuando está a punto de comenzar la temporada.

Y este es el menor de los problemas para el mundo rico occidental. Algunos países de fuera de África ya han sufrido contagios, son los conocidos casos de Estados Unidos y España. En otros, se prevé que sucedan. Sea como fuere, lo más seguro es que se produzcan. En España las consecuencias económicas están empezando a hacer acto de presencia, sobre todo en el sector turístico, cuyas empresas más importantes sufrieron serias caídas al saberse del primer contagio. La economía de este país está muy deteriorada y el turismo es uno de sus pilares económicos.

Los nuevos casos sospechosos de España, algunos de los cuales habrían llegado en avión, sumados a la llegada en avión de un liberiano contagiado a Estados Unidos y al hecho de que la segunda enfermera contagiada en el país americano también viajó en avión con síntomas, no ayudan mucho en estas circunstancias. En efecto, los vuelos internacionales se verán afectados.

Lo peor de las consecuencias económicas del ébola no son solo los problemas a los que hemos hecho alusión, sino también las circunstancias y lugares en los que se producen. Por lo que respecta a Guinea-Conakry, Liberia y Sierra Leona, son tres de los países más pobres del mundo y, por extensión, también de África. Por lo que respecta a los países ricos del primer mundo, sus economías se encuentran ya en crisis y están deterioradas, como en el caso de la economía española. #El malestar que ocasionan las Enfermedades #Ébola