En la Bolsa de Tokio se ha producido uno de los errores más graves de la historia. Por error se dio una orden de compra de acciones de, entre otras, cuarenta y dos de las mayores empresas del país, entre las que podríamos incluir a algunas corporaciones muy importantes como puedan ser Honda, Canon, Sony o Nomura. Añadir a esto que algunos de los contratos de compra que se ofrecieron en esa orden hicieron saltar todas las alarmas, como pueda ser por ejemplo un intento de compra de 1.960 millones de títulos de Toyota, lo que equivaldría a más de la mitad de las acciones de la compañía, que en este momento ostenta el puesto número uno en el ranking de fabricantes de coches en el mundo. El que una orden de compra represente la adquisición de esa compañía en un solo día es algo que podría llegar a cambiar el panorama económico a nivel mundial, al menos en esta industria.

Esta metedura de pata tuvo lugar en lo que se llama el mercado "Over-the counter". Este es el mercado en el que grandes inversores realizan grandes intercambios de acciones mediante contratos que se acuerdan entre las partes, sin mediar órdenes de compra y venta cruzadas, lo que permite que dos personas interesadas en un intercambio determinado puedan realizarlo sin que ninguna otra parte pueda realizar ninguna gestión relacionada con esa operación. En cierta manera es un modo de que ambas partes obtengan lo que necesitan sin tener que esperar a que el mercado case las operaciones de la manera habitual.

Al final se descubrió que todo era un error, al ser una operación extrabursátil es fácilmente rectificable, pues se trata de una operación entre dos únicas partes que solo tiene que invertirse para volver a las posiciones iniciales. De hecho es algo más habitual de lo que uno podría pensar e incluso tiene un nombre en el mundillo, "fat fingers" (dedos gordos). Normalmente no pasa nada, pero cuando este tipo de cosas tiene lugar en cantidades tan enormes muchos empiezan a preguntarse si no sería interesante que los controles en este mercado extrabursátil fueran algo mayores para evitar sustos de mayor gravedad, pues este tipo de movimientos son públicos y pueden provocar que los mercados entren en pánico o en euforia al ver movimientos tan alegres de acciones.