Para el siguiente año, #México tendrá que apretarse el cinturón y reducir su gasto público, de acuerdo con el presupuesto 2016 que el Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, entregó ayer al Congreso.

El paquete económico fue recortado 1.9% en comparación con el del presente año al ubicarse en 4 billones 714 mil 946 pesos. Además, al gasto público se le recortará un total de 38 mil millones de pesos con respecto al presente año y se sitúa en 97 mil millones de pesos.

El presupuesto, de acuerdo con Hacienda, fue planeado teniendo una estimación del precio por barril de petróleo de 50 dólares. 

La caída del precio del petróleo, que se detonó desde finales del 2014 luego de que el valor del barril de la mezcla mexicana valiera más de 100 dólares, es uno de los factores que más han incidido en el actual desempeño económico de México que, según empresarios y analistas, no ha sido el esperado.

Incluso, el Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto ha reducido en varias ocasiones las estimaciones de crecimiento del país, la última fue en agosto pasado, cuando Hacienda redujo su expectativa de crecimiento del Producto Interno Bruto para 2015 al pasar de un rango de entre 2.2 y 3.2 % a 2 y 2.8%.

Sin embargo, las reducciones no han parado. El mismo paquete presentado ayer plantea una baja en las estimaciones del PIB para 2016 de 1.5% con respecto al presente año.

Quieren permanencia de Carstens

Al mismo tiempo que presentaba su paquete económico 2016, Luis Videgaray informó que el Presidente Enrique Peña Nieto propondrá este miércoles a la Camara alta la nominación de Agustín Carstens Carstens para un nuevo periodo al frente del Banco de México, noticia que fue bien vista por analistas y expertos en #Finanzas que ven la decisión como un símbolo de estabilidad en tiempos de turbulencia económica mundial.

Carstens, quien fue Secretario de Hacienda durante el mandato del presidente panista Felipe Calderón, llegó a la cabeza del Banco de México el 1 de enero de 2010, luego de ser nominado por Calderón al cargo.

Bajo al ley mexicana, la jefatura del Banco de México dura un periodo de seis años y puede ser renovada sí el senado ratifica la nominación del presidente.