Viendo en perspectiva el mundo material del ser humano encontramos nuevos, asombrosos e insólitos objetos que refieren una intensa y frenética producción objetual. Sin embargo, dicho catálogo es prácticamente reciente. Hace 200 años, los habitantes de las ciudades ni siquiera contaban con el servicio de energía eléctrica. Posterior a la segunda guerra mundial, la producción y comercialización de la comida, del ves­tido y de la vivienda se configura de tal modo, que incluso impactaron en el clima. Cabe destacar que dicha explosión objetual fue y es posible gracias a la dinámica económica que la estimuló y envolvió.

Esa dinámica se llama Capitalis­mo. En la historia humana se identifican etapas decisivas en su economía, es decir, en el modo de producir, administrar y ofrecer-mercadear la comida, el vestido, la ha­bitación y todo lo que permita la subsistencia. La historia inicia con la apropiación de lo producido por la naturaleza, pasa por el desarrollo de la agricultura y ganadería. Su punto de quiebre es la Revolución Industrial donde el desarrollo de las máquinas da pie a la reproducción masiva de productos. Para fines del siglo XX, el economista estadounidense Edward Luttwak propone el Turbocapitalismo (capitalismo acelerado) donde, en sus palabras, es “la privatización de todos los negocios en manos del Estado y la conversión de las instituciones públicas y en empresas privadas dirigidas al lucro.”

El camino es largo en esta historia, empero, hay temas primordiales que permitieron este milagro. Las migraciones humanas. A Estados Unidos de América, sin una política de apertura de fronteras, le habría sido imposible su crecimiento durante el siglo XIX.  El desarrollo científico y tecnológico. Europa, desarrolla la fabricación de relojes y cañones entre 1250 y 1350, de vital importancia ya que conforme a Alfred W. Crosby fueron "cosas que obli­ga­ron a los europeos a pensar en términos de tiempo y espacio cuantificados".

En el siglo XI se fundan las universidades europeas, siendo la de Bolonia, Italia, la primera, después aparecen las de París, Oxford y Salamanca, donde “la matemática era el principal instrumento de análisis y la máquina se convirtió en la idea fundamental” escribe Carlo María Cipolla en "Las máquinas del tiempo y de la guerra".

Probablemente la más importante, la aparición de la burguesía, la clase social que releva a la monarquía. “Mercaderes, abogados, escribas, maestros del estilo, la pluma y el tablero contador. Los ciudadanos del bourg o burg o ciudad, una meritocracia que cono­cía mejor las letras y los números que la mayor parte del clero y la nobleza de Eu­ropa” citando nuevamente a Alfred W. Crosby en su libro "La medida de la realidad.

No está en la historia del capitalismo pero el oro y la plata americanos permitió invertir en proyectos como el Renacimiento y la máquina de vapor. Es importante recordar que la mentalidad y el pragmatismo de la burguesía son fundamentales en la historia del capitalismo y es, probablemente, por la mentalidad de la burguesía mexicana que se desdeña al diseño como ventaja competitiva. #Educación #Filosofía #Investigación Científica