La construcción de la presa El Zapotillo, en la zona de Los Altos de Jalisco, representa conflictos sociales entre los pobladores de la región y las autoridades, donde los primeros poco han dado su brazo a torcer al no sentirse ni mínimamente satisfechos por las alternativas que les ofrece el gobierno y éste, por diversos factores, no tiene mucho margen de maniobra para destrabar el asunto.

¿La solución hasta ahora? Darle largas y largas al asunto por parte del Estado, esperar el cambio de poder y que sean otras autoridades las que le atoren.

Agua hay en Los Altos de Jalisco, pero muy difícil de obtener y a los ganaderos les parece injusto que, el gobierno federal, basándose en mañosos tratados y elaborados hace varias décadas, cuando el mapa productivo del país era muy distinto, pretenda llevarse el preciado líquido de la región a una zona altamente industrializada y ya con fuentes abundantes: la ciudad de León, Guanajuato.

Juan Guillermo Márquez, activista de San Juan de los Lagos, Jalisco, perteneciente a la ya citada zona de Los Altos, ha organizado infinidad de conferencias en defensa del agua de Los Altos y su principal pero inaccesible joya, el río Verde. En cada una de las exposiciones Juan Guillermo muestra números, opiniones de expertos internacionales y hasta se ha apoyado en influyentes personajes del clero de la región.

Y si bien la lucha no ha sido en vano, lo cierto es que la presa El Zapotillo, que almacenaría el agua del Verde para luego mandarla al Bajío, es un proyecto detenido por falta de recursos económicos, problemas legales con pobladores afectados y la quiebra de la empresa española Abengoa que se encargaría de construir cientos de kilómetros de tubería desde Los Altos hasta León.

Sin embargo los defensores alteños del agua no descansan; hay varios frentes de batalla, uno de ellos es la negativa de los dueños de predios de autorizar a que Abengoa pase por sus terrenos los tubos del preciado líquido, otro más es la poca disposición que han mostrado algunos ayuntamientos de los municipios alteños a permitir que los españoles de Abengoa operen a sus anchas por sus demarcaciones.

El gobierno inútilmente ha tratado de explicar las bondades de la presa a sus futuros vecinos: La Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), responsable del proyecto, ha señalado que el embalse no sólo dará agua a León, pues también le daría a Guadalajara y a municipios de Los Altos. Los pobladores y autoridades locales están escépticos: ni siquiera hay certeza de que algún día se concluya el acueducto a León, menos sus ramales a los pueblos alteños.

Incluso el hasta hace poco director general del Organismo de Cuenca Lerma Santiago Pacífico (región a la que pertenece la presa El Zapotillo en Jalisco) de la Conagua, José Elías Chedid Abraham, en una visita a San Juan de los Lagos e invitado por Juan Guillermo Márquez, muy orondo explicó a ganadero de Los Altos que “la región sí tiene fuentes de agua, diferentes al río Verde y que no han sido aprovechadas…”

Ahí mismo los productores reviraron que no hay tales fuentes, que las únicas disponibles son las aguas subterráneas que desde hace mucho tiempo están vedadas por la misma Conagua.

Chedid Abraham volvió al quite, señalando que en la región hay otros acuíferos igual de abundantes que El Zapotillo, como el embalse Calderón, El Salto y además de las enormes presas que hay en Lagos de Moreno.

Lo que no explicó el funcionario es que no hay acceso a los sistemas mencionados: extraerles agua acarrearía millonarias inversiones y por si fuera poco los derechos de dichos embalses ya están designados desde hace años a ciertos poblados.

Minutos después Chedid se levantó y se fue.

Hasta ahora la falta de recursos ha sido la salida ideal del gobierno para darle largas al asunto de la presa. Por lo pronto no se afecta a los habitantes de Los Altos, ya sea dejándolos sin líquido o inundando a los que se encuentran en los poblados que se anegarán si eventualmente el embalse llega a llenarse como se ha proyectado. #Crónica Jalisco