¿Cómo apoyar a los lecheros de Los Altos de Jalisco que todos los días tienen el calvario de colocar su producto a buen precio y antes de que se eche a perder? Al gobierno se le ocurrió una solución: dar un apoyo millonario a una poderosa empresa y que ésta lo usufructúe haciendo negocio con los productores que no tienen cómo procesar sus ordeñas diarias; una aspirina nomás al problema.

Resolver uno de los problemas que tienen los lecheros de Los Altos de Jalisco, que es no tener a quién venderle su producto y éste se echa a perder o es malbaratado, casi regalado, ha sido el clamor a las autoridades locales para que intervenga en favor de la gente del campo jalisciense, que en las flacas tierras alteñas se da más la producción de proteína animal que vegetal.

Una planta secadora de leche podría ser una solución a medias. En Lagos de Moreno ya se construye una con fondos federales, aunque será operada por una empresa particular. Para acelerar la terminación de las instalaciones en días pasados se anunció un apoyo más de la Federación a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, desarrollo Rural,Pesca y Agricultura (Sagarpa) en conjunto con el gobierno estatal de 8 millones de pesos.

Sin embargo Lagos de Moreno queda muy lejano para la mitad de los productores de Los Altos, por lo que se ha ideado construir una deshidratadora en Tepatitlán, el otro polo de la región y para esto la solución es la misma, dar seis millones de pesos del Estado y la Federación a una empresa particular denominada Mulácteos S.A., que presuntamente pertenece a un poderoso ganadero tepatitlense, nada qué ver con aquellos que apenas tienen un puñado de vacas y las ordeñan de manera casi rústica, pero de ahí deben sacar para mantener a sus familias.

Son estos pequeños ganaderos los que se preguntan cómo en qué parte del proceso seis millones de pesos regalados por el gobierno a un poderoso empresario les beneficiará a ellos, señalando además si no hubiera sido mejor que esa cantidad se hubiera destinado mejor a una cooperativa, donde la planta secadora fuera operada por los mismos interesados.

Representantes de la empresa que recibirá el millonario apoyo argumenta que los seis millones, que todavía ni son entregados por las autoridades, sólo servirán para construir una parte de las instalaciones, además que la operación de los mismos generaría otros gastos que deberá cubrir la misma empresa, como el pago de energía eléctrica, por lo que no será posible ofrecer gratis los servicios de secado de leche a los productores.

Una leche deshidratada, en polvo, dura mucho tiempo más que la fresca y es más fácil de almacenar, lo que da más posibilidades y tiempo a los lecheros de poder colocarla entre las grandes empresas lácteas o grandes clientes.

Y no es que en polvo una leche sea más fácil de vender y menos cuando Liconsa anunció un recorte de compras de leche a productores de 600 mil litros diarios y que las grandes productoras de alimentos prefieren traer lácteos de países lejanos, más baratos que los nacionales debido al perfeccionamiento y ventajas que existen en dichos lugares para la producción, lo que no hay en las granjas de México.

El drama sigue para los lecheros de Jalisco; el anuncio de una planta que no tiene fecha de construcción y que encima no dará sus servicios gratis, no resuelve en este momento la problemática actual. Nada hará ahora que las grandes fábricas compren más producciones locales y a precios justos y el otro cliente que puede salir al quite, Liconsa del gobierno federal, anda de capa caída y no puede abstraerse del recorte general que sufre todo el aparato gubernamental de Enrique Peña Nieto. #Crónica Jalisco