Cuando una nación renuncia a generar por sí misma su propio crecimiento y desarrollo, y lleva a cabo un proceso de desindustrialización tal, que acaba con la mayoría de sus incipientes industrias, cuando remata, liquida y extermina a sus entidades paraestatales, y cuando termina por destruir a las pocas instituciones que resguardaban sectores tan estratégicos como la generación de energía eléctrica, las telecomunicaciones, el sector aéreo, entre otros, cuando estas acciones comienzan a crear empleos mucho menores en cantidad y calidad a los que requiere dicha nación, y esto genera casi como consecuencia natural el surgimiento de válvulas de escape como el comercio informal, la trata de personas expresada en organizaciones tan refinadas e innovadoras, y el narcotráfico, y cuando además, se tiene como vecino a un país acostumbrado no a pedir o negociar , sino a quitar, invadir, aniquilar, y considerar como enemigos a todos aquellos que no están con él, es entonces que tenemos como resultado a un país como México, un país que enfrenta a uno de los momentos más críticos de su historia contemporánea.

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Las remesas son en este momento, la principal fuente de ingresos para México, sí, el dinero enviado por todos aquellos compatriotas que aún no han olvidado a sus familias son quienes se han convertido tristemente en el verdadero motor de las economía mexicana. Para 2016, las ventas de petróleo sumaron casi 19 mil millones de dólares (fuente: INEGI, Instituto Nacional de Estadística y Geografía), mientras que el envío de remesas de EE.UU. a México en el mismo periodo fue de casi 27 mil millones de dólares (fuente: Banxico, Banco de México). Para darnos una idea, en 2015 México ocupó el 4° lugar a nivel mundial de países receptores de divisas, sólo por detrás de India, China y Filipinas, durante ese mismo año, del total de remesas que salieron de EE.UU. (poco más de 56 mil millones de dólares), México recibió casi el 46% de las mismas (fuente: Banco Mundial).

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En este sentido, el Banco Mundial considera por el volúmen de migrantes y su impacto financiero al corredor México, EE.UU. como el de mayor importancia a nivel mundial.

Imaginad un pastel, un pastel de casi 27 mil millones de dólares. Algo de ese tamaño llamaría la atención de más de una empresa o gobierno para tomar una parte de él (la administración Trump quiere el 2% de ese pastel). Pero para sorpresa de muchos, el pastel prácticamente se divide entre dos comensales, que son quienes más han invertido no solo en tecnología, sino en tratar de mantenerse en el top of mind de aquellos que envían y aquellos que reciben las remesas.

Como puede verse, las remesas no sólo son importantes, son vitales para el país y para todos los involucrados, es por ello que la sola idea que estos ingresos se vean afectados es preocupante para todos los que dependen de las mismas. Además, las remesas tienen un importante factor multiplicador en el consumo, permitiendo atenuar momentáneamente las condiciones de pobreza, miseria y olvido.

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A pesar de la complejidad del momento, y de que las remesas son la principal fuente de ingresos para el país y para muchas familias y algunas empresas, el gobierno mexicano no ha hecho ningún pronunciamiento al respecto, ni ha tomado ninguna medida relacionada al tema. Sigue siendo el sexenio en el cual las autoridades todavía no entienden, y peor aún, que no se han dado cuenta de que las condiciones y el entorno ya los rebasaron por mucho, por muchísimo. #remesas familiares