El #peso sigue su camino. A pesar de las amenazas que sufre la economía desde la toma de posesión del presidente norteamericano #Donald Trump, la moneda mexicana está reaccionando favorablemente. El anuncio de la construcción del Muro en la frontera entre México y Estados Unidos en un plazo de tiempo breve, y la creación de nuevos impuestos sobre las exportaciones que llegan desde el vecino País, no han provocado una caída en el valor del peso. Desde que Trump llegó a la Casa Blanca, el peso se ha apreciado de casi el 10 por ciento, mientras la tasa de cambio es de 19,9 pesos por dólar. Sin embargo, hace cinco semanas, se tocó el record de 21,95, el valor más débil en los últimos 10 años.

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Cuando la incertidumbre puede ser positiva

De acuerdo a la cotización del banco Citibanamex, el peso se apreció del 2,0% esta semana, cerrando en 19.90 por dólar, en contra de los 20,30 que cotizaba el pasado jueves. Cierra de este modo la semana con un índice positivo.

“La economía de #México tiene muchos elementos que lo han convertido en un tipo de cambio diverso, con muchas oportunidades. En el mercado prevalece un ambiente de incertidumbre, por lo que está ocurriendo con el gobierno norteamericano, pero existe la posibilidad de que esa volatilidad y otros factores ayuden a crear oportunidades para un buen acuerdo internacional con el TLCAN”, declaró el secretario de Hacienda y Crédito Público mexicano, José Antonio Meade Kuribreña, a la revista Imagen Informativa.

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La parábola de la moneda mexicana

El mercado se está colocando en una nueva posición respecto al peso, luego de que en el 2016 asistió a una caída del 17 per ciento. La moneda del País azteca está en una situación de oversold, lo que quiere decir que ha sido hiper-vendida, y por esta razón se ha impulsado a una recuperación del valor en el último mes. La única fuerte devaluación la vivió el 8 de noviembre, día de la inesperada elección de Trump como nuevo presidente de Estados Unidos.

Posiciones encontradas entre México y Estados Unidos

Sin embargo, no todo es color de rosa en el panorama económico de México. El secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, encontró a su homólogo mexicano, Luis Videgaray, e insistió en que las relaciones comerciales tendrán que cambiar. Dijo que quieren mantener un intercambio diplomático positivo, pero que el presidente Trump pretende aumentar de cualquier modo los impuestos sobre los productos nacionales en un proceso de renegociación del Nafta.

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Videgaray dijo que, de ser así, el gobierno de Enrique Peña Nieto no se quedará de brazos cruzados y se retirará de la mesa de negociación.

Ventajas bilaterales para ambas economías

No todos piensan así en Washington. Steve Mnuchin, nuevo secretario del Tesoro en Estados Unidos, ha dicho que prefiere mantener una relación de conciliación, y que espera poder llegar a acuerdos bilaterales que sean ventajosos para ambas economías. Como bien ha dicho el ex presidente Felipe Calderón, la economía de Estados Unidos también depende de los mexicanos. No es una relación en una sola dirección.