En la Ciudad de México con sus millones de habitantes, es común ver gente en las calles pidiendo limosna, son tantos que intentar darles a todos resulta imposible, a menos que seas un Slim o un Cristiano Ronaldo.

Aquí en Playa del Carmen durante el día la actividad gira entorno al mar. Como pueblo pescador que siempre ha sido, su economía se basa en los recursos que obtiene del océano. A veces un pescador que vive en una choza de ramas está acostumbrado a comer langosta y otros alimentos que son de lujo en restaurantes de todo el mundo.

Boom Económico

Playa del Carmen, lejos de encontrar un ambiente relajado con el sonido de las olas, hoy es habitual escuchar el sonido de "claxon" de los autos si tardas más de tres segundos en avanzar, después de estar en una luz roja.

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Todas las calles están siendo reparadas, ya sea para la compañía de luz, de agua o de compañías de internet, las esquinas de las banquetas están siendo adecuadas con rampas para la gente con "capacidades diferentes", los terrenos que antes estaban vacíos, hoy hay grandes máquinas destruyendo el suelo para construir grandes edificios. Y aunque si genera muchos empleos, son trabajos temporales, dejando a los trabajadores en una situación vulnerable económicamente

¿Pero qué hacemos?

La doble moral de ir felices a la playa, disfrutando nuestras vacaciones, despilfarrando el dinero en souvenirs que a nadie le gustan realmente. Y al ver a una mujer ciega pidiendo limosna ni si quiera le dedicamos una "mirada", menos una moneda, mucho menos un minuto de nuestro tiempo en pensar cómo podemos ayudarla, en cómo podríamos estar es su misma situación en cualquier momento y nos convirtiéramos, como ella en una parte más del paisaje que ignoramos, debido a nuestras agendas llenas de responsabilidades o el opuesto de estar de vacaciones, en un lugar paradisíaco, donde no hay tiempo para la #Pobreza.

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El Gobierno Municipal combate la pobreza a través de dos comedores comunitarios que se han instalado en la ciudad, donde se ofrecen alimentos a precios módicos de 10 pesos por "platillo" y se canalizan a centros de asistencia médica.

¿Cómo ayudar?

Pero nosotros como "playenses", turistas o más bien como seres humanos, ¿Qué podemos hacer para ayudar a estas personas? Podríamos empezar a no ignorarlos y a entender que no es un problema de ellos, sino de todos. Devolviéndole la voz o la vista a quien la ha perdido. En Playa del Carmen siendo todavía un ecosistema pequeño, aún es posible hacer grandes cambios con acciones pequeñas. #PlayaDelCarmen #riviera maya