Trabajadores universitarios inician el año 2016 con profunda preocupación por el ISLR que deben declarar ante el Seniat. En situación similar se encuentra el resto de los trabajadores en Venezuela, como consecuencia de los niveles históricos de inflación. Hoy, los asalariados padecen altos niveles de estrés por el alcance del artículo 31 de la reforma de la Ley de ISLR de 2014, que prevé “como enriquecimiento neto toda contraprestación o utilidad, regular o accidental, derivada de la prestación de servicios personales bajo relación de dependencia, independientemente de su carácter salarial, distintas de viáticos y bono de alimentación”.

En términos reales, para la mayoría de los docentes, investigadores, personal administrativo y obrero es imposible pagar la alícuota que impone el ISLR. Dos factores fundamentales conducen a esta conclusión: la fijación del monto de la unidad tributaria en Bs. 150,00 para el año 2015 y los conceptos incluidos como enriquecimiento neto en la vigente Ley de ISLR.

¿Cuál es papel que juega la unidad tributaria en el régimen impositivo?

La normativa vigente establece que el valor de la unidad tributaria debe variar proporcionalmente con la inflación, para evitar que las personas de menores ingresos declaren ISLR; recordemos que la base de la exención se encuentra fijada en 1000 unidades tributarias anuales. Las personas que tuvieron enriquecimientos menores a Bs. 150.000,00 para el ejercicio fiscal 2015 no están obligadas a presentar dicha declaración de impuestos. Los expertos señalan que la unidad tributaria debió fijarse en Bs. 407,00, para ajustarse a los parámetros legales y evitar las distorsiones actuales: en donde pagan más impuestos quienes menos ganan.

¿Cómo se calcula el enriquecimiento neto de un asalariado?

La Ley de ISLR define el enriquecimiento neto como los incrementos de patrimonio que resulten después de restar de los ingresos brutos, los costos y deducciones permitidos por la Ley (artículo 4). La normativa vigente establece que todas aquellas personas cuyos ingresos exclusivamente provengan de sueldos y salarios, que hubieren obtenido un enriquecimiento neto anual superior a 1000 unidades tributarias esta obligadas a presentar su declaración de ISLR.

El dilema se presenta sobre cuáles conceptos deben incluirse como salario a los efectos del ISLR: si el salario normal o el salario integral, ya que de ello dependerá si se  incluyen las bonificaciones por concepto de vacaciones, fin de año y utilidades, que forman parte del salario integral más no del salario normal. Este problema había sido resuelto en el año 2007, mediante sentencia 301 de la Sala Constitucional de Tribunal Supremo de Justicia, con ocasión del recurso interpuesto contra el artículo 31 de la Ley de ISLR de 2007, que llevaron a reescribir esta disposición para ajustarla a los términos constitucionales del salario, capacidad contributiva y no confiscatoriedad del tributo. En esa oportunidad el Tribunal dejo claro que la base para el cálculo del ISLR era el salario normal. Hoy, el artículo  31 de la Ley de ISLR reformado en 2014 retoma el problema al excluir solamente los “viáticos y bono de alimentación”.

En Venezuela el salario mínimo vigente es de Bs. 9.648,18, con lo cual un trabajador bajo relación de dependencia, con un ingreso levemente superior al salario mínimo tendría la obligación de declarar e incluso pagar ISLR. En el caso de los docentes universitarios ubicados en rangos medios del escalafón docente, como en el caso de profesores en categoría de agregados y asociados, a tiempo completo o dedicación exclusiva, el cálculo del ISLR supera los 3 meses de salario, y en el caso de profesores titulares puede llegar hasta 5 meses.

El Ejecutivo Nacional y su administración tributaria deben tomar acciones ante esta situación que afecta duramente el salario de los trabajadores universitarios, en contravención a los principios constitucionales vigentes. Es justicia decretar la exoneración del ISLR para el año 2015. #Trabajo #Universidad