En un país en donde la generación de nuevos empleos es casi nula, los jóvenes con o sin estudios o en su caso los recientes nuevos profesionistas, han tenido que recurrir a esta forma de trabajo para poder sobrevivir.

Ser #Freelance en los años 90´s, era sinónimo de emprendedor e innovador, trabajar por tu cuenta e iniciativa propia era un modelo de negocio arriesgado, bien visto, valorado e inclusive respetado.

Hoy, la admiración a esa forma de trabajo se ha visto sumamente deteriorada y en la mayoría de los casos desprestigiada.

Los jóvenes e inclusive adultos mayores desempleados, han tenido que recurrir a esta vieja forma de auto-empleo, debido a las pocas oportunidades existentes en un mercado laboral cada vez más contraído.

Ser Freelance, hoy es la única manera que tienen muchos para obtener ingresos económicos.

Sin embargo esta modalidad que podría ser una excelente forma de vida como se acostumbra y se respeta en otros países, en #México es una actividad que conlleva múltiples desventajas a sus usuarios.

Uno de los principales factores que afectan a quienes por necesidad o gusto trabajan de esta forma, es el poco respeto que tienen las empresas y grandes corporaciones hacia estos profesionistas.

La empresa mexicana abusa de su poder económico para “presionar” a los Freelance.

Uno de los principales problemas del Freelance es el Financiamiento.

Generalmente las empresas, argumentando sus políticas de pago, no otorga anticipos para realizar sus servicios, lo que conlleva que un trabajo que se tarda en elaborar 30 días, hay que aumentarle otros 30, 60 ó hasta en ocasiones 120 días para que el cliente liquide sus facturas.

Cuando la empresa no valora ni respeta al Freelance, generalmente su política es “apretarlos” con descuentos o bajos costos, lo que encarece el trabajo y sus ganancias.

En ocasiones hasta puede parecer que el Freelance, tiene la obligación de pagar por trabajar.

Adicionalmente, la empresa empieza a exigir cambios y servicios que no se han solicitado desde un inicio o con anterioridad, lo que conlleva al Freelance a seguir en un proceso que ya inició y que no puede cobrar de más porque existe la amenaza de cancelación.

De tal forma, cuando la empresa contrata a un Freelance, exige un trabajo de excelente calidad, en contraste con un presupuesto mínimo. Es decir paga poco y exige mucho.

Desafortunadamente el Freelance, ha contribuido a que estás cosas sucedan de esta forma.

Con el objetivo de “llevarse el trabajo”, “entrar al pool de proveedores de una gran compañía, buscando un futuro de mayor trabajo” o simplemente por ganarse unos pesos, el Freelance, acepta cobrar poco, sin darse cuenta que con sus actos, no solo se afectan ellos sino que deterioran la imagen, la industria y el mercado de quienes trabajan bajo este sistema de auto-empleo.

Antes de ser Freelance, el arriesgado debe de estar consciente si está dispuesto a llevar a cabo todos los sacrificios que conllevan trabajar bajo esta modalidad, por lo que es importante conocer algunas ventajas y desventajas de esta actividad. #Derechos