Ser Freelance en nuestro país #México, es una actividad que nos ofrece libertad financiera y autonomía de tiempo, beneficios altamente envidiados por quienes son empleados de alguna empresa.

Sin embargo, siempre existe el lado negro de las historias.

No es nada fácil tener que llevar un horario de actividades, cuando sabes que no tienes un jefe arriba de ti, que te presiona por llegar a tiempo.

Tanto la entrada como el termino de las actividades diarias, es muy variable. El #Freelance, generalmente trabaja más de 8 horas al día.

Debido a esta organización que no muchos llevan a cabo, el Freelance, en la mayoría de las veces tiene que trabajar los sábados y en ocasiones hasta los domingos.

El Freelance se ve obligado -la mayoría de las veces- a financiar todos los trabajos solicitados por el cliente, ya que las empresa al no negociar con una empresa o despacho establecido, generalmente “aprietan el cinturón” al proveedor.

El Freelance no tiene Seguro Social, Infonavit u otras prestaciones que tiene un trabajador asalariado, por lo que tendrá que buscar la manera de contar con servicios de salud, así como sus propias prestaciones que le brinden beneficios personales.

El Freelance, tiene que pagar renta por un local u oficina, o trabajar desde sus casa con el riesgo de que pase el camión de la basura tocando su campana o ladre el perro del vecino, mientras se encuentra en una llamada telefónica con algún prospecto de cliente.

Además tendrá que cubrir los gastos inherentes a la luz, agua, transporte, gasolina, tecnología, comidas fuera y si bien le va, el apoyo de algún asistente.

A los gastos, hay que aumentar el maltrato de los clientes quienes no respetan o valoran su forma de trabajo, al considerarlos “chiquitos” y considerarlos con una imagen poco seria o profesional.

Existen muchas otras desventajas, sin embargo cada Frelance, podrá dar su propio testimonio, dependiendo de “cómo le haya ido en la feria”. #Derechos