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Las lecciones de populismo de algunos países de América Latina, parecen no haber sido suficientemente contundentes para los políticos de #México. En la Convención Bancaria 2016, celebrada en Acapulco, el debate se generó alrededor de si la #Política debe ir en el sentido del populismo o del liberalismo. Por cierto, fue una convención financiera, a la que asistió el presidente Enrique Peña Nieto y otros referentes de la economía como el Gobernador del Banco de México Agustín Carstens.

Aún no se ha explicado por qué en una convención donde se tratan temas de la economía y finanzas, se introdujo un asunto particularmente político.

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Si bien hay pocas luces sobre el tema, el único punto de enlace, es la atrevida arremetida del Presidente de MORENA, siempre en los finos y precisos límites de campañas electorales. Sería poco inteligente, cuando menos desatinado, no inferir que el partido gobernante tiene cierta preocupación en que las encuestas de posicionamiento de Andrés Manuel López Obrador no mantengan la tendencia con la que arrancó el 2017.

Podría tomarse como un experimento el tópico populismo y liberalismo. Quizá sea el primer paso para intentar posicionar lo que sería una previa a la Convención Bancaria del 2018, o solamente la primera oportunidad de iniciar una de las tantas batallas, de cara a las elecciones presidenciales 2018. Lo cierto es que al secretario de Relaciones Exteriores Luis Videgaray, no le fue muy bien cuando criticó la política de Venezuela y la arremetida de su homóloga se hizo sentir.

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Algunos antecedentes cercanos, como Brexit o Trump, deben ser tenidos en cuenta en la lectura de hacia dónde va el mundo. Una alineación con el enfoque nacionalista y en contra de la globalización, es algo que particularmente el presidente de los Estados Unidos, tiene un plus al simpatizar con medidas populistas.

El mercado en México absorbió de manera sorprendente los primeros cien días de Trump y sus ideas del muro, el TLCAN

Las condiciones en las que se encuentra el país Azteca son ideales. Una oportunidad real de expandir mercados y no depender del estado de ánimo de Estados Unidos, un peso mexicano fuerte, una tasa de inflación óptima en relación a sus vecinos del sur. México ostenta algo que pocos logran: una de las tasas de emprendedores más alta del planeta, uno de los hombres más ricos del mundo. El escenario estaría incompleto si no se lo relaciona con la antesala de vísperas de elecciones presidenciales en 2018.

Solo hay una cuestión que no queda clara: ¿asumirá México el liderazgo para convertirse en el centro de #Negocios de América Latina? Es evidente que las condiciones están dadas para que esto ocurra, pero la duda es: ¿tendrán los gobernantes el ancho para lograr posicionar al país como un nuevo centro de negocios americano?