Nuestros padres, sin duda alguna han querido y querrán lo mejor para nosotros, al igual quedará de parte de nosotros con nuestros hijos, siempre brindarles y asegurarles una buena educación. En #Venezuela, actualmente los #Profesionales atraviesan una fuerte situación, y es que luego de tantos años de estudio, algunos técnicos, licenciados y con post-grados, no pueden vivir de una forma digna en un país que no cuenta con las suficientes empresas privadas para generar puestos de trabajo.

Aunado a esto, el sueldo siempre es el mismo para todo el mundo (salario mínimo 250.531 bolívares), ¿qué esperanzas tiene un profesional venezolano? ¿" vivir" por siempre de un sueldo básico que no le alcanza para nada?.

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La ironía de todo este asunto, es que los trabajadores informales ganan mucho más que alguien que estudió por 5 años.

Si nos trasladamos a instituciones gubernamentales, nos topamos con el mismo caso, todo el personal es pagado con el mismo salario, y esto desde luego afecta emocionalmente a los trabajadores, que más allá de cumplir sus funciones de forma eficiente, no son bien recompensados por su esfuerzo.

Desde que el "socialismo del siglo XXI" se implantó en el Venezuela, el beneficio de "ganar bien" se lo han llevado unos pocos, que irónicamente son los que están en altos cargos de poder - los cuales en la mayoría de los casos - no están ni preparados académicamente para asumir tales responsabilidades, lo que se llama popularmente la "Dedocracía", es decir que por nexos de amistad y compañerismo eligen a gerentes de departamento o jefes.

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Paola Rivas: Una joven abogado sin un futuro cierto

Alta, morena y de ojos grandes que aún reflejan cierto entusiasmo, con 24 años sus ganas de ejercer la carrera para la cual estudió siguen intactas, y aunque se encuentra en un oficina cumpliendo ciertas funciones inherentes a un cargo, sencillamente no se siente satisfecha con su desarrollo profesional y mucho menos con el bajo salario que le pagan, el cual sólo le alcanza escasamente para comprar productos que deben conseguir realizando largas colas en un supermercado.

"Siento que no he logrado mucho en este país, me gradué con la esperanza de ser abogado penalista y de hacer cumplir la justicia pero cuando uno sale con un titulo de la universidad, la realidad en la calle te golpea fuertemente y te das cuenta que el sueño no es tan cierto como pensabas", expresa la jurista que lleva unos tres años de graduada.

Paola Rivas, se graduó en la Universidad Bicentenaria de Aragua, una de las más más prestigiosas de Venezuela, aún así tiene en su oficina dos años sintiéndose estancada y frustrada, con dos hijos que mantener y un esposo que a duras penas puede costear los gastos de la casa, con lágrimas en los ojos y con una voz temblorosa y llena de indignación, comentó a Blasting News, que siente vergüenza del sueldo que recibe.

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"Como es posible que muchos que estudiamos, que nuestros padres que hicieron tantos sacrificios para que nosotros alcanzáramos nuestros sueños seamos recompensados con esta miseria de sueldo, no es justo que todos tengamos el mismo salario, porque cada quién tiene un papel fundamental pero sin ánimos de denigrar, no estoy de acuerdo que un barrendero gane igual que un profesional calificado, esta igualdad que ha proclamado el gobierno está mal canalizada"

Así como a Paola, muchos otros jóvenes profesionales en Venezuela, están sufriendo los embates de un gobierno que no los valora y que ha clausurado muchas empresas privadas, quitando de este modo la oportunidad de progresar en lo que alguna vez fue uno de los países con más potencial industrial. Los profesionales de esta nación, siguen emigrando a otras tierras, dado que en esos lugares si son bien recompensados. ¿Qué pasara con Venezuela? ¿Se quedará sin intelectuales que la representen?. #Crisis