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Jair Ledesma era el más feliz cuando luego de radicar en Hidalgo se mudó a la colonia Roma, hace dos meses. Todo cambió a raíz del sismo [VIDEO] del pasado 19 de septiembre [VIDEO]: su edificio se dañó y le fue imposible entrar a su domicilio. Pese a que expuso la situación en el supermercado para el que trabajaba, del que prefiere omitir el nombre, lo despidieron.

"Les pedí chance y no me quisieron dar permisos demás, obvio iba a reponer el tiempo o aceptar que me descontaran. Me dijeron que tenía tres días, desde que tembló, para solucionarlo. Expliqué la situación, debía cuidar mis pertenencias y mis jefes fueron muy claros: o quieres tu edificio o tu trabajo, dijeron".

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De damnificado a voluntario

"Luego de que no podía entrar al edificio de la colonia Roma, vi que muchos estaban de #voluntarios en el Parque España. No me nació ir a un albergue, aunque yo fui afectado sabía que podía apoyar. Luego luego me aceptaron y comencé a servir la comida que llevaban a los brigadistas".

Jair estuvo día y noche afuera de los escombros del edifico derrumbado en Álvaro Obregón. Lo que más le agradó fue el ver a su México unido, tal y como él le llama. "Se juntaron cerca de tres toneladas de comida y decidimos llevarlas a Totolapan, Morelos". Una de las historias que más lo marcaron fue conocer a niños quienes levantaban escombros para ayudar a sus padres a salvar sus casas.

"He aquí cuando te das cuenta que todo tiene que seguir (las latitas sí llegaron a su destino), gracias a toda la gente que apoyo esto aquí están los resultados".

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-¿Qué notaste en Morelos? ¿Pasa todo como lo vemos en los medios?

"Algunas partes sí no están afectadas, pero te puedo decir que la mitad del poblado está destruido".

A casi un mes del sismo que marcó la vida de todos los mexicanos, Jair paró labores de rescate y brigadas el pasado fin de semana. No le interesó el verse afectado directamente. Llegó un momento a lo largo de estos más de 20 días en los que solo le interesó que la ayuda de todos los civiles llegara realmente a donde más la necesitaban.

- Ya ayudaste demasiado ¿Qué viene ahora para ti?

"Aún no sé lo que haré, conseguir trabajo, sí. Seguir mis estudios para ser sobrecargo; honestamente no tengo dónde vivir en la Ciudad de México".

-Te notas muy cansado, ¿por qué no paraste las actividades de apoyo si sabías que ya no estabas bien físicamente y emocionalmente?

"La gente confío en mí y pienso que me quedé sin edificio y techo dónde vivir, pero hay personas aún más afectadas que yo. Se me hubiera hecho fácil ir a un albergue y ya; sin embargo, no iba a estar cómodo.

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Ya es cuestión de cada quién".

Ejemplo a seguir

Como escribió el periodista Xavier Quirarte para Milenio, la unión de los jóvenes marcaron la diferencia ante la tragedia; así como Jair hubieron más voluntarios quienes adaptaron casas de campaña en el acopio y se turnaban para dormir aunque sea unas horas.

-Entiendo que no quieras mencionar a la empresa que te despidió, ¿pero quieres darles algún mensaje por este medio?

"Ninguno, yo ayudé y no me quedé con los brazos cruzados como muchos. Ayudé a recuperar a mi México y para mí esa fue la mejor paga aunque como te menciono no tengo nada".

Algo que rescata Jair de su experiencia como sobrecargo es la magia de los viajes. En este caso su destino será una nueva vida acompañada de aprendizaje gracias a las historias vividas como voluntario, afectado y civil. Demostró que pese a que sufrió daños se puede ayudar aún sin recursos, techo o incluso empleo. Jair fue, es y será una muestra de los #millenials solidarios y humanizados por la sociedad mexicana.

Texto en honor a todos los que héroes anónimos quienes hicieron la diferencia. #S19