Cuando una mujer está en busca de su primer vestido de novia, tanto para la boda civil como el de la boda de iglesia, no se puede describir las emociones que se siente. Sus amigas, madres, compañeras le tratarán de ayudar a decidirse por algún diseño que les favorezca y se vean bonitas, elegantes y glamorosa. Primero, después de ver tantas revista de #Moda para novias, la futura novia se decantará por aquellos que realmente la hagan sentir bien. Melisa cuenta, que cuando fue a elegir la tela para su traje de la boda para el civil y el de iglesia, debía ser algo sencillo pero a la vez bonito. Tenía la posibilidad de comprarlo sin buscar la tela y diseño que varias tiendas le habían ofrecido, pero prefirió comprar la tela y hacérselo hacer por un diseñador al que ella siempre ha apostado. El conjunto que eligió para la boda civil fue un traje en color rosa suave de blazer y falda tuvo con una blusa de seda en el mismo color del traje. El blazer tenía cuatro botones en color dorado muy fino. Lo usaría con medias largas de nylon en color negro transparente y zapatos de tacos altos en negro clásicos. Como accesorios llevaría unos pendientes y pulsera en perlas y zafiros y un collar haciendo juego, que le obsequiaron sus padres para el día señalado de su boda como regalo. El novio cuando la vio tan bonita no podía dejar de mirarla y sonreírle. Para la boda de iglesia, las damas de honor llevarían vestidos en color morado con tacos altos negro y un ramillete de flores en sus manos. Melisa había elegido un modelo precioso en color blanco inmaculado, con escote palabra de honor, ajustado a hasta la cintura y de allí en la parte de la falda era amplia con toques de piedritas y estrás. El velo constaba de una corona de princesa rusa con un velo de cinco metros que era llevada por su hermana. Su maquillaje era suave y delicado y los accesorios que llevaba eran unos pendientes, collar y pulsera de estrás muy finos. Cuando el novio la vio entrar del brazo de su padre, no podía contener las lágrimas de emoción en ese momento tan sublime de su vida, él no podía dejar de repetir que era muy afortunado de tener a la novia más bonita del mundo y obviamente Melisa tampoco podía dejar de repetir de ser la mujer más afortunada del mundo al tener a un esposo como él…