El año 2014 no va a ser solo el año del ébola. Todo parece indicar que también se convertirá en el año más caluroso de la historia. Durante los nueve primeros meses del año, desde enero a septiembre, se han registrado las mayores temperaturas de la historia, estando solo igualado con el año 1998. Si estas se elevan en los tres meses siguientes (en lo que queda de octubre, noviembre y diciembre), este sería el año más caluroso desde 1880, que se tomó el primer registro de temperatura anual.

La temperatura media del planeta Tierra en el mes de septiembre también fue la más elevada de la historia (de nuevo, contando desde que se realizó el primer registro). Alcanzó los 15,7 ºC, un 0.72% superior a la temperatura del planeta media registrada en septiembre durante todo el siglo XX. Así que hemos vivido el mes de septiembre más caluroso de la historia, algo que más que hacernos sentir orgullosos o especiales, debería de alarmarnos.

En cualquier caso, la cosa es bastante preocupante. En el año 1998 la causa del aumento de temperatura fue 'El Niño', que consiste en el calentamiento de la zona tropical del océano Pacífico. Este fenómeno climático afecta a todo el planeta, haciendo que suban las temperaturas medias. El caso es que este año 'El Niño' no ha hecho todavía acto de presencia, así que estas temperaturas tan elevadas tienen una causa distinta. La cosa empeora si tenemos en cuenta que los meteorólogos han pronosticado que este año se producirá este fenómeno, 'El Niño', así que prevén que las temperaturas de todo el planeta se eleven bastante más.

Este aumento de las temperaturas se debe, según la mayoría de los expertos al cambio climático, sobre todo debido a la actividad industrial. De hecho, a excepción del mes de febrero, todos los meses del año 2014 han sido los más calurosos de la historia. El constante calentamiento del planeta parece imparable y las consecuencias serán catastróficas, a corto, medio y largo plazo.

El estudio que ha determinado que el mes de septiembre de 2014 ha sido el más caluroso de la historia fue realizado por la Administración Nacional para los Océanos y la Atmósfera de los Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés). Por su parte, la NASA ha llegado a las mismas conclusiones.