Cierta materia orgánica identificada por el vehículo de exploración Curiosity en el territorio marciano, muy probablemente no se debe a contaminación llevada desde nuestro planeta, como los científicos consideraban inicialmente.

Un grupo de especialistas británicos y alemanes, bajo la dirección de Frank Keppler, respetado geocientífico de la Universidad de Heidelberg, ha propuesto que un material gaseoso que incluye cloro orgánico (clorometano), hallado en Marte, es particular del planeta rojo, junto con hidrógeno y carbono quizás derivados de los impactos de meteoritos que han caído en la superficie marciana.

Se trata de una hipótesis fundamentada en los registros de isótopos efectuadas por los astrónomos, gracias a los cuales se pudieron replicar algunas de las experimentaciones realizadas por el módulo de aterrizaje en este planeta vecino. Para tales investigaciones fueron usados restos de un meteorito de 4,600 millones de años de antigüedad, que cayó en el territorio de Australia a finales de la década de 1960. Las conclusiones de esa investigación fueron dadas a conocer en la publicación Scientific Reports.

La interrogante acerca de si existe materia orgánica en el planeta rojo- una condición básica para la aparición de vida-, ha sido abordada por el entorno científico durante décadas. Para responder a tal interrogante, el rover Curiosity, enviado a Marte por la NASA en el 2012, ha efectuado análisis sobre el suelo de este mundo vecino. Tras calentar restos del suelo marciano, se detectaron e identificaron moléculas orgánicas de tipo simple, con los sistemas de medición instalados en el rover de la NASA.

Una de las sustancias que fueron identificadas por el Curiosity fue el clorometano, mismo que incluye átomos de hidrógeno, carbono y cloro. De acuerdo a los especialistas de la agencia espacial de los Estados Unidos, tal compuesto podría haberse derivado durante las pruebas de calentamiento del suelo, a partir de una reacción entre los percloratos en el suelo de Marte y la química del vehículo astronáutico terrestre.

De manera que, si bien el cloro presente en el clorometano es, en efecto, marciano, se explicó que el carbono y el hidrógeno habían sido llevados a ese planeta vecino por el vehículo Curiosity. Como curioso antecedente, cabe mencionar que el material orgánico en cuestión ya había sido identificado en pruebas desarrolladas anteriormente por la misión Viking en los años setentas, aunque el compuesto fue considerado como un contaminante de procedencia terráquea.

En respuesta a esta explicación, el equipo de científicos dirigidos por Frank Keppler han propuesto que el compuesto orgánico clorado gaseoso es propio del terreno marciano, y que el hidrógeno y carbono también presentes en el clomometano del planeta rojo, fueron obtenidos de diversos meteoritos que han caído allí a lo largo del tiempo.