Si ustedes pensaban que sólo los hijos de las grandes celebridades son los más buscados por las marcas de renombre para modelar sus productos, están equivocados, pues ahora con el avance de las redes sociales y el internet, salen a a luz niños con estilo que no tienen nada que ver con el mundo de la farándula, este es el caso de Kristina Pimenova.

Esta pequeña tiene tan sólo 8 años de edad, nació en Moscú, Rusia el 27 de diciembre de 2005, su primer año de vida lo vivió en Metz, Francia. Su padre es jugador de fútbol y su mamá ama de casa, tiene una hermana llamada Natalia de 15 años de edad, la cual estudia en Inglaterra.

Se dice que desde bebé todas las personas que la conocían halagaban su belleza y decían que debía de ser modelo, así que ni tarde ni perezosa Glikeriya Pimenova, madre de la niña decidió convertirla en un ícono de la #Moda a sus tres años de edad.

Los padres de Kristina decidieron probar suerte para saber si su hija tenía la gracia para modelar, y para sorpresa de todos, la pequeña supo cómo acaparar las pasarelas y los fashions shows de manera natural, sin tener que ir a cursos de modelaje.

Vaya que lo trae en la sangre, pues desde ese momento hasta el día de hoy, Pimenova no ha dejado las pasarelas, es considerada como una de las mujeres más bellas del mundo y es por eso que desde que inició su carrera, marcas como H&M y Armani Junior decidieron firmarla para que sea la imagen de la ropa para niños. Algunos expertos aseguran que a sus ocho años de edad ya se perfila como un icono en el mundo de la moda, debido a su hermoso rostro así como a su "larga" trayectoria en las pasarelas.

Este éxito ha traspasado el mundo del modelaje, ya que la pequeña ahora se ha convertido en un suceso en las redes sociales teniendo en su cuenta oficial de Facebook más de 2 millones de seguidores, así como en Instagram tiene mas de 290 mil seguidores. En ellas muestra algunas de las sesiones de fotos que tiene día a día con las diferentes marcas, siendo pocas las imágenes con sus amigas o de lo que hace en su vida cotidiana.

Esta vida llena de cámaras y viajes también han ayudado a que Kristina Pimenova tenga una mejor educación ya que ha aprendido diferentes culturas y lenguajes de todos los países que visita.