Extraños contrastes existen en este mundo loco. Las fiestas navideñas (el "maratón Guadalupe-Reyes” como conocemos en México al periodo del 12 de diciembre al 6 de enero) son una temporada de felicidad, de reconciliaciones y celebración. Pero también, la época del año en que aumentan la depresión y los suicidios. La melancolía de fin de año es un fenómeno mundial, que ataca en especial a gente de mediana o tercera edad, aunque los adolescentes no siempre escapan a ella. Puede ir desde una ligera tristeza hasta una depresión profunda capaz de llevar a la persona a pensar en terminar con su vida. Los psicólogos han intentado explicar esta depresión decembrina de muy diversas maneras, y así han encontrado diferentes razones por las que se car “en el hoyo” precisamente durante la temporada en que todo debería ser felicidad.

En México, según especialistas de la Facultad de #Psicología de la UNAM, el 30% de la población joven y adulta presenta depresión navideña; de estas, el 5% experimenta un trastorno tan grave como tener ideas suicidas o realmente intentar quitarse la vida.

Las razones

La alegría general

No es que uno se deprima hasta que se suicide porque los demás están muy felices. Lo que ocurre es que cuando tenemos muchos problemas sentimos que el ambiente festivo contrasta con nuestro ya de por sí mal estado de ánimo y esto nos hace sentir peor. Quienes tienen problemas económicos ven a los demás comprando sin preocupaciones y se preguntan por qué ellos no pueden hacer lo mismo. Los solitarios añoran todo lo que tuvieron y ya no tienen más.

Los problemas de dinero

Todos tenemos sueños que quizá no hayamos podido cumplir. Sueños en los que nos vemos con éxito económico, o cuando menos en una buena situación.

Desafortunadamente, la mayoría de esos sueños se centran en la abundancia del dinero, y al llegar al fin de año, que es cuando miramos atrás y evaluamos lo que hemos logrado, el ver que no pudimos cumplir nuestros sueños y objetivos nos inunda de un sentimiento de fracaso que nos deprime más que en cualquier otro mes.

La culpabilidad

En esta época en que las familias se reúnen; en que la gente busca a sus seres queridos. Cuando estos seres ya no están presentes en nuestras vidas, pensamos no en los buenos momentos que vivimos con ellos (y esto es muy humano) en las pequeñas o grandes cosas “malas” que les hicimos. El hecho de no poder reparar esos daños, reales o imaginarios, nos llena de culpabilidad desolada que se acrecienta en esta época de reunión familiar.

La nostalgia

Los recuerdos tristes de pasadas glorias cobran fuerza en esta ambiente decembrino. Cuando las cosas están mal pensamos en aquellas épocas en que éramos felices. Muchos añoran su infancia, cuando la #Navidad era mágica y toda esa melancolía se transforma rápidamente en melancolía.

La soledad

Todos nos sentimos un poco solos a veces. Y existe muchísima gente que está afectada por una soledad que no puede remediar. Las personas que viven solas, que perdieron a sus seres queridos, se sienten más solitarias en Navidad, cuando ven al resto de la gente reunirse y pasarla bien. Dicen, y dicen bien, que no hay noches más desesperadas y solitarias que las de Navidad y Año Nuevo.