Muchos de nosotros hemos presenciado cómo, personas que forman parte de la población y, por el mero hecho de vestir uniforme, han protagonizado escenas de violencia contra sus propios conciudadanos. No puedo evitar preguntarme qué es lo que les impide hacer uso de su empatía. ¿Por qué obedecen órdenes injustas sin apelar a su conciencia? Seguro que existen razones obvias. Los psicólogos lo llaman pensamiento de grupo.

En primer lugar, diremos que se trata de un proceso de toma de conciencia por el que los individuos de un grupo se unen a un "acuerdo general". La obediencia hacia una autoridad, es acatada sin condiciones con el fin de no contrariar al superior y mantener la armonía del grupo.

A continuación, una breve reseña sobre el primer estudio de laboratorio, realizado en 1963 por el profesor, Stanley Milgram, Psicólogo Social por la Universidad de Yale.

Los sujetos del test, que fueron contactados, eran hombres entre 20 y 50 años, con diferentes niveles educativos.

¿Cuántas de estas personas aceptarían suministrar a otras personas, una serie de descargas eléctricas, de forma escalonada y continua, hasta causarles la muerte?

No esperaba Milgram que, más del 1% llegara a llevar a cabo las mortales descargas. Quedó tan impresionado que, por temor a que su estudio no fuera creíble, el experimento fue filmado el último día.

En el primer grupo de experimentos, el 65% de los sujetos, entre 26 y 40 años, se mostraron incómodos ante la situación, sin embargo, y a sabiendas de las supuestas consecuencias letales, optaron por administrar una descarga de 450 voltios.

Posteriormente, estos resultados fueron confirmados por el Dr. Thomas Blass, experto en obediencia a la autoridad: el porcentaje de personas dispuestas a administrar las descargas, permanecía constante. Entre el 61% y el 66%.

Con esto quedó demostrado que, prácticamente, dos tercios de la población, infringirían daños a un semejante, sin cuestionarse la orden concreta de una autoridad, aunque ésta, como en el caso del experimentador, no ejerciera un poder real sobre ellos.

Asusta pensar qué ocurriría si a la policía o el ejército, con el fin de mantener el orden, recibiera órdenes concretas de disparar contra sus semejantes. ¿Qué porcentaje llegaría a obedecer?

Aunque siempre cabe esperar que salga a la luz la mejor parte de un ser humano, no podemos evitar que estos resultados estremezcan. #Psicología